Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.-En un ambiente de recogimiento y profunda alegría espiritual, fue celebrada la Eucaristía del V Domingo del Tiempo Ordinario en la Catedral Stella Maris, presidida por el P. Alejandro Valera, Vicario General, de esta Diócesis.
Al iniciar la homilía, el P. Alejandro Valera dio la bienvenida a los fieles con palabras de gozo en el Señor, invitando a la comunidad a vivir esta celebración como una preparación al Miércoles de Ceniza, que será celebrado el próximo 18 de este mes, dando así inicio al tiempo de Cuaresma.
Transmitió además un saludo lleno de cariño y aprecio de parte del obispo diocesano, Mons. Manuel Antonio Ruiz, recordando que esta celebración es presidida habitualmente por el pastor de la diócesis, que hoy no se encontraba presente ,señaló que cada domingo se celebran tres Eucaristías, a las 8:00 de la mañana, 10:00 de la mañana y 12:00 del mediodía, convocando a toda la comunidad a abrir el corazón a Dios Padre.
Durante su reflexión, el Vicario General centró su mensaje en el “camino” que Dios propone para la salvación. Invitó a los presentes a discernir entre los muchos caminos que ofrece el mundo —aquellos que entristecen, dividen, quitan la paz— y el camino que conduce verdaderamente al Padre. “Muéstranos, Señor, el camino de la salvación, de la reconciliación”, expresó, exhortando a los fieles a dejarse guiar por Cristo.

El sacerdote destacó que Jesús presenta una justicia nueva, distinta a la de los escribas y fariseos, basada en la reconciliación, el perdón, el amor auténtico. Subrayó que antes de presentar cualquier ofrenda, es necesario limpiar el corazón, sanar las heridas, restaurar las relaciones, para que el sacrificio sea verdadero y agradable a Dios.
“La reconciliación y el amor son claves que nos da el Señor”, afirmó, señalando que cada bautizado está llamado a convertirse en un hombre nuevo, en un Evangelio viviente que anuncie con su vida que Cristo es camino, verdad y vida. Recalcó que no se trata solo de buenas intenciones, sino de permitir que Jesús transforme profundamente el corazón.
Asimismo, recordó que Dios Padre ofrece como ofrenda suprema a su Hijo Jesucristo, quien viene al encuentro de nuestras debilidades, combates e indiferencias, para levantarnos , sostenernos. Invitó a los fieles a no vivir para sí mismos, sino a estar en función del otro, llevando esperanza especialmente a los cansados, a los jóvenes extraviados a quienes han perdido el sentido de la vida.
“Vamos ganando en Cristo Jesús cuando rescatamos a tantos hermanos de caminos extraviados”, expresó, animando a la comunidad a asumir con humildad , disponibilidad la misión encomendada en medio de la sociedad actual.

Finalmente, el P. Alejandro Valera exhortó a los presentes a dejarse ayudar por el Señor, reconociendo que no es por méritos propios, sino porque Cristo es el garante, testigo de nuestra fe. Concluyó llamando a vivir la reconciliación y el perdón como signo concreto de una fe auténtica, para que el amor de Cristo sea palabra de esperanza para todos.
La celebración culminó en un ambiente de compromiso, renovación espiritual, preparando los corazones para iniciar el camino cuaresmal con un espíritu de conversión, reconciliación y esperanza.

