Por: Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.– En el marco del segundo día de las Fiestas Patronales en honor al Divino Niño, el padre Luis Obispo Díaz pteresidió la celebración Eucarística, donde exhortó a los fieles a vivir una fe auténtica, marcada por el compromiso, la sinodalidad, y la acción concreta en favor del prójimo, advirtiendo que uno de los mayores males de la sociedad actual es la indiferencia frente al sufrimiento de los demás.
Durante su homilía, el sacerdote explicó que las tentaciones no son exclusivas de quienes están alejados de la Iglesia, sino que también alcanzan a quienes participan activamente en la vida cristiana. En ese sentido, recordó que el examen de conciencia invita a reconocer los pecados «de pensamiento, palabra, obra y omisión», señalando que muchas veces el creyente falla precisamente por dejar de hacer el bien cuando tiene la oportunidad.
«El pecado de omisión es uno de los más peligrosos», afirmó, al lamentar que hoy muchas personas prefieran grabar un accidente con sus teléfonos móviles en lugar de detenerse a socorrer a las víctimas. «Qué desgracia que se nos muera la gente y la mayoría solo esté grabando», expresó, cuestionando la pérdida de sensibilidad humana.
Durante su reflexión, también hizo un llamado a cuidar las palabras, los pensamientos, recordando que el corazón se manifiesta a través de lo que la persona dice y hace. Invitó a los fieles a cultivar un lenguaje que construya, no destruya, evitando los juicios, las ofensas y las actitudes que dividen a la comunidad.

El padre Luis Obispo Díaz destacó que el Bautismo implica un compromiso permanente con Cristo, con los hermanos. «No es un compromiso para que nos vean, sino para caminar junto a nuestros hermanos», señaló, al tiempo que animó a derribar las barreras que separan a las personas, convertirse en «puentes» de reconciliación y encuentro.
Asimismo, resaltó la importancia de la unidad dentro de la Iglesia, recordando las palabras de Jesús antes de enviar al Espíritu Santo: «No se separen, no se dividan». Explicó que donde existe división siempre habrá pérdidas, mientras que la comunión fortalece la misión de los cristianos.
En otro momento de la homilía, invitó a los presentes a invocar constantemente al Espíritu Santo durante la oración, pues es quien guía al creyente, fortalece la fe, ayuda a pedir conforme a la voluntad de Dios. Como ejemplo, recordó al rey Salomón, quien pidió sabiduría en lugar de riquezas o poder, recibiendo además abundantes bendiciones por haber puesto a Dios en primer lugar.
Al comentar la parábola del trigo y la cizaña, el sacerdote subrayó la paciencia, la misericordia de Dios, quien permite que ambos crezcan juntos hasta el momento de la cosecha. Explicó que esa enseñanza invita a evitar las condenas apresuradas y a confiar en que será el Señor quien juzgue con justicia al final de los tiempos.

Finalmente, el padre Luis Obispo Díaz llamó a los fieles a vivir con paciencia, compasión, misericordia, siguiendo el ejemplo de Dios Padre. Exhortó a rechazar la violencia, la indiferencia y el odio que afectan a la sociedad, para convertirse en verdaderos testigos del Evangelio mediante obras de amor, solidaridad, servicio al prójimo, como parte del compromiso que nace del Bautismo y se fortalece en la vida de la Iglesia.

