Por: Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.- Con el Domingo de Ramos la Parroquia San Vicente de Paúl da Inicio a la Semana Santa. Recordamos el dia que Jesús entró triunfante a Jerusalén recibido entre palmas y alegrías. Así mismo con ese entusiasmo los feligreses de San Vicente de Paúl llenos de fe, júbilo, esperanza al celebrar este Domingo de Ramos, en una jornada que reunió a cientos de feligreses en un ambiente profundamente espiritual.
Desde tempranas horas de la mañana, los creyentes se congregaron en la calle Altagracia esquina Rosa Duarte, donde inició la bendición de los ramos. Con palmas en alto y corazones dispuestos, la multitud emprendió la procesión por varias calles del sector, proclamando con entusiasmo: “¡Hosanna eh, hosanna ah!”, recordando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

Entre cantos, oraciones y muestras de devoción, el recorrido avanzó hasta el templo, creando una escena viva de fe comunitaria que hizo sentir a los presentes parte de aquel momento bíblico. Niños, jóvenes , adultos caminaron unidos, elevando sus voces y su espíritu en una sola alabanza.
La celebración continuó con la Eucaristía del Domingo de Ramos, presidida por el Párroco, Padre Jocelyn Antoine, CM y concelebrada por el Padre Encarnación Miguel, CM
Al pronunciar algunas palabras, el padre Jocelyn Antoine invitó a una profunda reflexión sobre la pasión de Cristo, llamando a los fieles a mirarse interiormente y a reconocer su papel en la vida cristiana.
“Al iniciar esta Semana Santa, cada uno de nosotros debe identificarse con algún personaje de la pasión de Cristo. Hoy debemos preguntarnos: ¿cuál es mi actitud como cristiano?, ¿cómo estoy actuando frente a los demás?”, expresó con firmeza.

Sus palabras tocaron el corazón de los presentes, motivándolos a vivir una fe más consciente, más comprometida y más cercana al prójimo.
La celebración del Domingo de Ramos en San Vicente de Paúl no solo marcó el inicio de la Semana Mayor, sino que dejó en cada asistente una experiencia de encuentro con Dios, donde la alegría de los cantos y la solemnidad del mensaje se unieron para recordar que la fe se vive, se siente y se comparte.

