Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.– En medio de una masiva participación de fieles, la Diócesis Stella Maris dio inicio a la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos, en una jornada marcada por la fe, la reflexión y un contundente llamado a la conversión, encabezado por Monseñor Manuel Antonio Ruiz.
La bendición de los Ramos se realizó en la marginal de Las Américas, en la intersección de la calle 35 con C/1ra, desde donde partió una nutrida procesión que recorrió varias calles del sector, incluyendo la calle 4ta, 11, hasta culminar en la calle 9, en la Catedral Stella Maris, donde se celebró la Eucaristía.

La Eucaristia fue presidida por Monseñor Ruiz y concelebrada por el Vicario general de la diócesis, Padre Alejandro Valera, P. Domingo Vásquez de Comunicación, P. Elias Nuñez Paulino, P. Storni Rosario Martinez acompañados por los Diáconos Emmanuel Marte y Jesús Alberto de la Cruz.
Durante su homilía, el obispo pronunció un mensaje firme, directo, invitando a los fieles a no vivir una fe superficial.
Recordó cómo el mismo pueblo que aclamó a Jesús con palmas y gritos de “¡Hosanna!” fue luego que pidió su crucifixión, evidenciando la fragilidad de una fe que no se sostiene en el compromiso verdadero.
Monseñor Ruiz advirtió que esa realidad sigue vigente en la actualidad, señalando que muchos creyentes, al igual que Judas, negocian sus valores, como Pedro que niegan a Jesús con sus acciones, incluso después de haber sido testigos de su amor y misericordia.

“El problema no fue solo de aquel tiempo, es una historia que se repite hoy. También nosotros traicionamos, negamos, abandonamos”, expresó con énfasis.
Asimismo, destacó la fidelidad de las mujeres que permanecieron junto a Jesús hasta el final, incluso en la cruz, el sepulcro, como ejemplo de una fe firme , coherente, ellas fueron las primeras testigos de la resurrección del Señor
El obispo hizo un llamado contundente a la conciencia de los fieles, instándolos a decidir qué papel asumirán durante esta Semana Santa: si continuarán en la indiferencia, la incoherencia, o si optarán por una vida de fe auténtica y comprometida.
“Esta Semana Santa no puede ser una más. Es el momento de decidir si estaremos con Jesús solo en los momentos de gloria o si seremos capaces de acompañarlo hasta la cruz”, afirmó.
La jornada marcó así el inicio de una Semana Santa vivida con intensidad espiritual, dejando a los fieles el desafío de asumir con responsabilidad su fe, vivir estos días santos con coherencia, entrega y verdadero compromiso cristiano.

