Por Esmirna Gómez.-
SANTO DOMINGO ESTE. – La comunidad de la Parroquia San Vicente de Paúl vivió una mañana de profunda fe y recogimiento al celebrar el tradicional Rosario de la Aurora el cual se efectua el primer sábado de cada mes una jornada espiritual que reunió a numerosos fieles en oración y adoración al Santísimo Sacramento.
La actividad fue encabezada por el párroco, el sacerdote Jocelyn Antoine, CM, quien inició la celebración con una solemne procesión portando la custodia con el Santísimo Sacramento, gesto que simboliza la presencia viva de Cristo entre su pueblo. Posteriormente, realizó la aspersión con agua bendita a los presentes, como signo de purificación y renovación espiritual.

Durante su homilía, el sacerdote centró su reflexión en la parábola del Hijo Pródigo (Lucas 15, 11-32), destacando que el mensaje central del pasaje no es solo la historia del hijo que se aleja, sino la infinita misericordia de Dios como Padre que siempre espera el regreso de sus hijos.
El padre Antoine explicó que en esta parábola se reflejan distintos comportamientos humanos: el del hijo menor que se aleja, el del hijo mayor que se resiste a comprender el perdón y, sobre todo, el del padre que representa a un Dios compasivo, misericordioso, siempre dispuesto a recibir al pecador que regresa.

El sacerdote también llamó a los fieles a reflexionar sobre sus propias actitudes, a reconocer que muchas veces se actúa como los criados del relato, enfocándose en lo superficial, hablando de cosas sin importancia, en lugar de comprender el verdadero significado del amor,by el perdón.
Asimismo, resaltó la importancia del Sacramento de la Reconciliación, recordando que la confesión no es un momento para justificarse ni para acusar a otros, sino un espacio para reconocer los propios pecados, pedir perdón a Dios , regresar espiritualmente a la casa del Padre.
“Dios siempre está esperando nuestro regreso. Cada vez que caemos, Él espera nuestro esfuerzo por levantarnos, volver a Él con un corazón humilde”, expresó el sacerdote, invitando a los fieles a vivir una conversión auténtica, especialmente en este tiempo de reflexión espiritual.
Durante la actividad se realizó la adoración al Santísimo Sacramento del Altar, mientras las damas de la parroquia guiaban el rezo del Santo Rosario, creando un ambiente de profunda oración comunitaria.
De manera simultánea, el sacerdote administró el Sacramento de la Reconciliación, escuchando las confesiones de los feligreses que acudieron a prepararse espiritualmente.

La jornada incluyó además la entonación de cantos religiosos y culminó con la celebración de la Santa Eucaristía y los Laudes, marcando así el inicio del día con un mensaje de fe, esperanza y renovación espiritual.

