Por Esmirna Gómez.-
Mons. Faustino Burgos Brisman, CM exhorta a nuevos diáconos a vivir el servicio «24/7» en su misión evangelizadora.
Mons. Burgos presidió la ordenación diaconal de los seminaristas Mickelson Jean Gillen y Kiymsrol Olibrice, miembros de la Congregación de la Misión (Padres Paúles).
La celebración fue concelebrada por el párroco Joselito Abreu Lizardo y el padre José Israel Santos Núñez, superior provincial de los Padres Paúles, junto a otros sacerdotes, religiosos, familiares y fieles que se congregaron para acompañar a los nuevos diáconos en este importante paso hacia el sacerdocio.
Durante su homilía, monseñor Burgos expresó su alegría por presidir la ordenación y agradeció la autorización del obispo de la diócesis Stella Maris Mons. Manue Antonio l Ruiz, para conferir este ministerio. El prelado explicó que el llamado de Dios se manifiesta a lo largo de la historia de la salvación, recordando el pasaje bíblico del profeta Samuel como ejemplo de cómo Dios llama a cada persona por su nombre.
“El Señor no busca títulos, dinero ni riquezas; lo único que quiere es la disponibilidad del corazón para decirle: ‘Aquí estoy, habla Señor que tu siervo escucha’”, afirmó.

El diaconado: primer paso hacia el sacerdocio
El obispo explicó que el sacramento del Orden tiene tres grados: diaconado, presbiterado y episcopado, destacando que el diaconado es el primer paso para quienes se preparan para el sacerdocio. En el caso de Mickelson Jean Gillen y Kiymsrol Olibrice, recibirán un diaconado transitorio como parte de su camino hacia el presbiterado.
Asimismo, subrayó que el ministerio del diácono se centra en tres dimensiones fundamentales: el anuncio de la Palabra de Dios, el servicio en el altar y la caridad, recordando que los diáconos están llamados a ser colaboradores del obispo, de los sacerdotes en la misión de la Iglesia.
Dirigiéndose directamente a los nuevos diáconos, monseñor Burgos los exhortó a tener siempre como modelo a Jesucristo, quien “vino a servir y no a ser servido”.
“Sean servidores siempre en todo momento. Aunque estén cansados o agobiados, mantengan el corazón disponible para escuchar, acompañar a quien lo necesite”, les aconsejó, invitándolos a vivir su ministerio con espíritu de servicio permanente, “24 horas al día, siete días a la semana”.
También les advirtió sobre el peligro de la vanidad, les recordó que su misión debe vivirse con humildad, dedicación, profunda fe, de modo que su testimonio inspire a otros jóvenes a responder al llamado de Dios.

Especialmente a los más necesitados.
Por su parte, el padre José Israel Santos Núñez, provincial de los Padres Paúles, recordó que el verdadero significado del diaconado es el servicio.
“No han sido ordenados para ocupar un puesto ni para recibir honores, sino para servir, a quienes sufren”, expresó.
El sacerdote los exhortó a no olvidar nunca el día de su ordenación, a recordar que, tanto en los momentos de alegría como en los de dificultad, su misión será seguir el ejemplo de Jesucristo, quien lavó los pies a sus discípulos.
Asimismo, señaló que los nuevos diáconos continuarán ejerciendo su ministerio donde actualmente se encuentran, aunque recordó que, como misioneros de la Congregación de la Misión, pueden ser enviados en cualquier momento a otros lugares donde la Iglesia los necesite.
Durante la celebración también tomó la palabra el sacerdote Ricardo de la Rosa, quien transmitió un mensaje en nombre del obispo de la diócesis, Manuel Antonio Ruiz.
En su mensaje, destacó que el servicio debe estar por encima de todo en la vida del diácono, exhortandoles a los recién ordenados a vivir su ministerio con humildad y alegría, los Felicito por la decisión de este paso de recibir el diaconado”

Palabras de gratitud de los nuevos diáconos
En nombre de los ordenados, el diácono Mickelson Jean Gillen dirigió palabras de agradecimiento a todos los presentes, destacando que la ordenación diaconal marca el inicio de un camino de servicio, entrega y obediencia.
Durante su intervención, expresó su gratitud a Faustino Burgos Brisman por presidir la celebración y conferirles el sacramento del Orden, así como al padre José Israel Santos Núñez, superior provincial, por su cercanía, confianza y acompañamiento durante el proceso vocacional.
También agradeció al padre superior regional de Haití, a sus formadores, sacerdotes y comunidades que los acompañaron en su formación, así como a sus familiares, a quienes definió como “las primeras escuelas de fe y amor”.
“La familia es una de las obras maestras de la naturaleza, es allí donde aprendemos a vivir la fe , a descubrir la llamada de Dios”, expresó, recordando además las palabras del Papa Francisco, quien define a la familia como “la Iglesia doméstica”.
El nuevo diácono destacó que el ministerio diaconal implica ser imagen viva de Cristo servidor, llamado a anunciar la Palabra, asistir en la liturgia y animar la caridad en la comunidad.
“Nuestra misión es tender puentes, acompañar a los más necesitados, hacer visible el Evangelio con gestos concretos de cercanía y entrega”
La celebración culminó en un ambiente de alegría, de acción de gracias, a los sacerdotes , la comunidad parroquial por acompañarlos. en este paso decisivo dentro de su vocación misionera.

Entre cantos, oraciones y muestras de afecto, los fieles celebraron este acontecimiento que fortalece la vida de la Iglesia y renueva la esperanza de nuevas vocaciones al servicio del pueblo de Dios.

