El presidente estadounidense acusó al pontífice de ser «débil ante la delincuencia y pésimo en política exterior» en una publicación en Truth Social, y más tarde declaró a los periodistas que «no era precisamente un gran admirador suyo».
León XIV no se ha quedado callado y ha afirmado que «no le da miedo» la Administración Trump y que seguirá pronunciándose en contra de los conflictos armados.
El Papa ha sido un firme crítico de la guerra, calificando de «inaceptable» la amenaza de Trump de destruir la civilización iraní y pidiéndole que encuentre una «vía de salida» para poner fin al conflicto. Pero, en general, es raro que un ocupante del sillón de San Pedro critique directamente las declaraciones de los líderes mundiales.
Hay más de 70 millones de católicos en EE.UU., alrededor del 20% de la población. Entre ellos se encuentra el vicepresidente de Trump, JD Vance.
En declaraciones a los periodistas de camino a Argelia, el Papa afirmó que no quería entrar en un debate con Trump, pero que seguiría promoviendo la paz. Dijo que no consideraba que su papel fuera el de un político, sino el de difundir el mensaje de paz.
«No le tengo miedo a la Administración Trump, ni a proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí, para lo que la Iglesia está aquí», declaró a los periodistas.
«No quiero entrar en un debate con (Trump)», añadió.
«Hay demasiada gente que sufre en el mundo hoy en día. Se está matando a demasiadas personas inocentes. Y creo que alguien tiene que levantarse y decir: hay una forma mejor de hacer esto».
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