Jerusalén. — Las urnas hablaron, pero el desenlace político de Israel continúa abierto. Las elecciones legislativas celebradas el martes dejaron una carrera ajustada entre el primer ministro Benjamín Netanyahu y el bloque opositor liderado por Gadi Eisenkot, sin que ninguno tenga asegurada la mayoría necesaria para gobernar.
Con el recuento todavía en marcha, los resultados parciales sitúan al bloque de Netanyahu en torno a 53 escaños y a la oposición en 48. Las formaciones árabes podrían sumar 19 representantes, según las proyecciones publicadas este miércoles. En la Knéset, el Parlamento israelí, se necesitan 61 de los 120 escaños para alcanzar la mayoría.
La participación alcanzó el 77,7 %, la más alta desde 1999, en unos comicios marcados por el debate sobre la seguridad nacional, la gestión de los ataques del 7 de octubre de 2023 y la guerra en Gaza.
Ahora comienza una etapa decisiva: las negociaciones entre partidos para formar una coalición de Gobierno. Netanyahu busca mantenerse en el poder, mientras Eisenkot intenta reunir apoyos suficientes para encabezar una alternativa. El peso parlamentario de las formaciones árabes podría resultar determinante.
La conclusión es clara: Israel tiene resultados parciales, pero aún no un Gobierno definido. El desenlace dependerá tanto del recuento final como de los acuerdos políticos que puedan alcanzarse en los próximos días.

