Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.- La entrada del Cementerio San Vicente de Paúl, conocido como Cementerio de Los Mina, fue el escenario donde la Parroquia San Vicente de Paúl celebró la mañana de este lunes 2 de noviembre una Eucaristía en memoria de los fieles difuntos, con la participación de feligreses que acudieron a orar por sus familiares y seres queridos fallecidos.
Durante la homilía, el padre Jocelyn Antoine, CM invitó a los presentes a mantener viva la esperanza en Cristo y recordó que esta conmemoración no debe entenderse únicamente como un recuerdo de quienes han fallecido, sino como una oportunidad para reflexionar sobre la resurrección y la vida que Dios promete a quienes creen en Él.
El sacerdote explicó que la Iglesia tiene tres dimensiones: la Iglesia Triunfante, integrada por los santos que gozan de la presencia de Dios; la Iglesia Sufriente, formada por las almas que atraviesan su proceso de purificación, y la Iglesia Peregrina, constituida por los fieles que continúan su camino de fe en la tierra.
En ese sentido, destacó la responsabilidad de los cristianos de orar por el descanso eterno de sus hermanos difuntos, al tiempo que recordó que la oración constituye una expresión de amor y solidaridad espiritual con quienes han partido.

Al referirse a las lecturas bíblicas del día, especialmente al pasaje del Evangelio según san Juan sobre la resurrección de Lázaro, el padre Antoine resaltó las palabras de Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá».
A partir de este mensaje, exhortó a los feligreses a no considerar la muerte como el final de la existencia, sino como un paso hacia el encuentro con Dios. También recordó que, aunque la separación de un ser querido provoca tristeza y dolor, la fe debe sostener la esperanza y motivar a continuar orando por su descanso eterno.
El párroco aprovechó la celebración para hacer un llamado a la conversión personal, tomando como referencia el momento en que Jesús llamó a Lázaro a salir de la tumba. Explicó que esa invitación también representa un llamado para que cada cristiano abandone el pecado, la mentira, el egoísmo y las acciones que afectan a los demás.
Asimismo, animó a los presentes a renovar su compromiso bautismal y vivir con un corazón humilde, dispuesto a cambia, a permanecer firme en la confianza en Dios, incluso en medio del sufrimiento, la enfermedad y las dificultades.

Al finalizar la Eucaristía, el padre Jocelyn Antoine realizó la aspersión con agua bendita sobre los presentes y posteriormente recorrió el interior del camposanto, donde también impartió la bendición en el lugar de descanso de los difuntos, como parte de los actos religiosos propios de esta conmemoración.
La celebración concluyó con una oración por todos los fieles difuntos, pidiendo por su eterno descanso y con la exhortación a realizar una obra de misericordia, recordando que participar de la misa de los difuntos con ella ganamos indulgencias.

