Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este. – La Parroquia San Vicente de Paúl, en Los Mina, continuó la celebraciónes de su fiestas patronal con el sexto día del novenario preparatorio, durante una Eucaristía presidida por el padre Gregorio Alegría Almendáriz, CM, quien invitó a los presentes a mirar con atención las necesidades que existen a su alrededor y a transformar la fe en acciones concretas.
La celebración fue concelebrada por el párroco, padre Jocelyn Antoine, CM, junto a los sacerdotes Encarnación Miguel, CM, y Jean Samuel Renald, CM.
Durante su homilía, el padre Alegría recordó que San Vicente de Paúl vivió hace cuatro siglos, pero que su pensamiento y sus obras siguen teniendo actualidad porque la pobreza continúa presente en medio de la sociedad.
Al reflexionar sobre las palabras de Jesús: “A los pobres siempre los tendrán con ustedes”, planteó una pregunta:¿quiénes son los pobres?
Su respuesta llevó la reflexión más allá de la carencia económica.
“Junto a usted hay un pobre y solamente hace falta descubrir, abrir los ojos y ver la realidad”, expresó el sacerdote, antes de afirmar: “Todos somos pobres”.

Como ejemplo de cómo una necesidad puede convertirse en una obra concreta de solidaridad, compartió la experiencia de una iniciativa destinada a acoger a padres y madres que llegan desde el interior del país para acompañar a sus hijos enfermos en hospitales o privados de libertad, que muchas veces no tienen dónde descansar, bañarse o preparar sus alimentos.
Para el sacerdote, esta experiencia guarda una estrecha relación con el camino de San Vicente de Paúl, quien supo descubrir la pobreza de su tiempo, buscar respuestas desde la evangelización y el servicio.
Recordó que, ante las necesidades que encontró en los campos, San Vicente promovió acciones para llevar formación y atención espiritual a personas que vivían en condiciones de abandono, dando paso posteriormente a la Congregación de la Misión.
El padre Alegría insistió en que las obras de San Vicente no nacieron simplemente de las palabras, sino de su capacidad para mirar la realidad y responder ante ella.
También destacó que San Vicente atribuía sus obras a la providencia de Dios y no a sus propios méritos.
En otro momento de la homilía, subrayó el carácter misionero de la Iglesia y recordó que el cristiano no está llamado a permanecer encerrado en el templo, sino a salir al encuentro de quien necesita acompañamiento material o espiritual.
“Todos somos misioneros por el bautismo”, afirmó, al exhortar a los presentes a asumir esa responsabilidad desde sus propias realidades.
Antes de concluir, dejó una pregunta para la reflexión personal: ¿qué haría Jesucristo ante la realidad que tenemos delante?

El sacerdote llamó a los fieles a no conformarse con escuchar durante años las enseñanzas de las novenas y celebraciones religiosas, sino a convertirlas en obras que puedan tocar la vida de otras personas.
La celebración del sexto día del novenario continúa así preparando a la comunidad para su fiesta patronal, bajo el ejemplo de San Vicente de Paúl, cuya vida sigue planteando un desafío concreto: ver al que sufre, acercarse a él, responder con amor y servicio.

