Por Esmirna Gómez.-
La Parroquia San Vicente de Paúl llevó a cabo tres intensas jornadas de formación espiritual como preparación para vivir el Triduo Pascual, convocando a la comunidad a una participación más consciente, activa y profunda en el misterio central de la fe cristiana.
La primera jornada, realizada el lunes, estuvo a cargo de los hermanos Lenin Cuadrado y el ministro Willy Genaro Guzmán, quienes invitaron a los presentes a reflexionar sobre la manera en que se alaba a Dios y cómo se está viviendo realmente la Semana Santa. En este espacio se enfatizó que no basta con asistir a las celebraciones, sino que es necesario comprender su verdadero significado y asumir un compromiso activo dentro de ellas.
En el segundo día, el P. Dumy Delisca, CM centró su enseñanza en la liturgia bautismal de la Pascua, destacando la riqueza espiritual de la Vigilia Pascual, considerada la cumbre de todo el año litúrgico. Explicó que esta celebración recorre la historia de la salvación, desde la creación hasta la resurrección de Jesucristo, subrayó su profunda simbología bautismal, recordando que los cristianos renacen a una vida nueva en Cristo a través del bautismo, participando así en su muerte y resurrección.
El tercer y último día estuvo marcado por el mensaje del párroco, el P. Jocelyn Antoine,CM quien ofreció una profunda reflexión centrada en la vivencia auténtica de la fe.

Entre sus palabras más impactantes, el sacerdote llamó a los fieles a no vivir la Semana Santa como simples espectadores, sino como verdaderos participantes del misterio pascual. “No estamos llamados a asistir, sino a participar plenamente”, expresó, insistiendo en la necesidad de involucrarse con el corazón, la atención y la disposición interior.
Asimismo, destacó que el camino cristiano implica necesariamente pasar por el sufrimiento, la muerte y la resurrección, recordando que no hay vida nueva sin transformación: “No podemos resucitar a una vida nueva sin pasar por el sufrimiento y la entrega”.
El P. Antoine también subrayó que la Vigilia Pascual es el momento más importante de la fe cristiana, definiéndola como “el paso de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz”, e invitó a todos a vivirla con profundidad espiritual y compromiso real.
Otro de los puntos clave de su mensaje fue el llamado al amor , al servicio humilde, siguiendo el ejemplo de Cristo: “Lo que necesitamos es amar , servir con humildad, hasta la cruz”, afirmó, recordando que Jesús amó sin condiciones y hasta el extremo.
Finalmente, motivó a la comunidad a vivir en unidad y esperanza, reconociendo que todos los fieles son parte activa de la celebración: “Todos somos celebrantes”, que dijo, resaltando que la fe se vive en comunidad y se fortalece en la participación consciente.
Estas jornadas concluyeron dejando en los fieles un mensaje claro: la Semana Santa no es solo una tradición, sino una invitación a transformar la vida, renovar la fe y vivir plenamente el misterio de Cristo.

