Por Orlando Pimentel.-
Santo Domingo Este. – La Parroquia San Vicente de Paúl concluye con éxito su segundo día de su Retiro Cuaresmal 2026, centrado en el tema “Mantenerse en el camino de la conversión desde el compromiso bautismal”, una jornada que invitó a los fieles a renovar su vida cristiana y fortalecer su relación con Dios.
La predicación principal estuvo a cargo del predicador Livio Oleaga, quien exhortó a los participantes a comprender que la conversión cristiana no es un hecho puntual, sino un proceso continuo que se vive día a día. Durante su reflexión, explicó que el camino de la fe exige perseverancia, comparándolo con el esfuerzo constante de quien pedalea una bicicleta para avanzar.
“La conversión nunca termina; es un proceso de toda la vida que solo culmina cuando nos encontramos plenamente con Dios”, expresó Oleaga, destacando que el bautismo marca el inicio de ese camino, pero que cada cristiano está llamado a renovarlo constantemente mediante el arrepentimiento, la oración y el compromiso con la vida cristiana.

También resaltó tres pilares fundamentales para mantenerse firmes en ese camino de transformación espiritual: la oración como alimento del alma, la Palabra de Dios como guía para la vida, y la acción en comunidad como testimonio vivo del Evangelio.
Durante el retiro, también se vivieron momentos de intercesión y oración comunitaria. Yessel Feliz elevó una plegaria por todos los hombres presentes e invitó a invocar la presencia del Espíritu Santo para que los fortalezca y los mantenga firmes en el camino de la conversión.
Asimismo, Oliva Wilmore oró por los enfermos, mientras que Miledys Fernández presentó una oración especial por todas las mujeres presentes en la asamblea. Al concluir el encuentro espiritual, Maricela dirigió una emotiva oración dedicada a los niños.
El retiro cuaresmal se convirtió así en un espacio de renovación espiritual para la comunidad parroquial, recordando a los fieles que la conversión auténtica implica un cambio profundo del corazón, sostenido por la fe, la oración, el compromiso con la Iglesia y con el prójimo.
La jornada dejó en los participantes un mensaje claro: «Seguir caminando con Cristo, levantarse después de cada caída, perseverar en la fe, manteniendo vivo el compromiso asumido desde el bautismo.»

