Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.-La Parroquia San Vicente de Paúl celebró con fervor la Eucaristía del Miércoles de Ceniza, dando inicio al tiempo sagrado de la Cuaresma 2026, un período de preparación espiritual que llama a los fieles a la conversión, la renovación y el compromiso cristiano.
Al pronunciar la homilía, el P. Jocelyn Antoine inició con una profunda súplica: “Señor, hemos pecado”, exhortando a los presentes a asumir con sinceridad este tiempo de gracia. “Amados hermanos y hermanas en Cristo, con el Miércoles de Ceniza inauguramos el tiempo cuaresmal, uno de los tiempos fuertes de la Iglesia”, expresó.
El sacerdote invitó a la comunidad a hacerse una pregunta esencial: “¿Cuántos años llevo viviendo la Cuaresma? ¿Voy a pasar este año igual que los anteriores?”. Subrayó que este no puede ser un tiempo rutinario, sino una oportunidad real de transformación interior.

Recordó que la Cuaresma es un tiempo de preparación, renovación, conversión, destacó que cada persona debe examinar su vida para identificar qué necesita cambiar. “Todos necesitamos conversión. Lo que uno tiene que cambiar no es lo mismo que el otro. Cada uno debe entrar en su interior y preguntarse: ¿qué tengo que renovar en mi vida durante esta Cuaresma 2026?”, afirmó.
Durante su reflexión, el P. Antoine presentó las tres dimensiones fundamentales para vivir auténticamente este tiempo:
1. La limosna: relación con los demás.
Explicó que la verdadera caridad no se hace para buscar reconocimiento, sino para servir a los más necesitados, abandonados y marginados. “Es fácil decir ‘amo a Dios’, pero ¿cuál es mi relación con mi hermano? Dios está en el otro para mí”, enfatizó, recordando que cada gesto de amor al prójimo es una manifestación concreta del amor a Dios.
2. La oración: relación con Dios.
Invitó a intensificar la vida de oración, no de manera superficial, sino buscando una relación profunda y sincera con el Señor. “Si antes orabas cinco minutos, que en este tiempo sean diez. Es un tiempo especial de encuentro con Dios”, indicó.
3. El ayuno y la mortificación: relación con uno mismo.
Señaló la importancia del dominio propio y el sacrificio como camino de purificación interior. “Este es un tiempo de sacrificio y mortificación, de esfuerzo consciente para prepararnos hacia la Pascua”, sostuvo.
El sacerdote también hizo referencia al mensaje del Papa Leo XIV para la Cuaresma de este año, motivando a los fieles a leerlo y meditarlo como guía espiritual durante estas semanas.

En su mensaje final, recordó que “el Reino de Dios no es la comunidad de los perfectos, sino la comunidad de los pecadores perdonados”, alentando a vivir una conversión continua, real y auténtica.
La celebración concluyó con un llamado a prepararse con un corazón limpio, humilde y disponible para servir a Dios en los hermanos, de modo que al llegar el Domingo de Pascua todos puedan resucitar con Cristo, renovados por la gracia.
“Que esta Cuaresma 2026 sea para todos nosotros una oportunidad para abrir el corazón y permitir que Dios actúe en nuestra vida”, concluyó el P. Jocelyn Antoine.

