Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.– La Parroquia Santa Luisa de Marillac continuó la celebración de sus fiestas patronales con una eucaristía en la que el padre Jocelyn Antoine exhortó a los fieles a construir comunidades más unidas, comprometidas y centradas en el servicio cristiano, tomando como ejemplo la vida de Santa Luisa de Marillac.
La Eucaristía fue presidida por Jocelyn Antoine, CM párroco de San Vicente de Paúl, concelebrada junto al párroco Josélito Abreu,CM y asistido por el Diácono Mikelson, como parte del programa de sus fiestas patronales que se desarrollan en la comunidad católica en honor a su patrona Santa Luisa de Marillac.
Durante su homilía, el padre Antoine centró su mensaje en el valor de la comunidad, la permanencia en Cristo, el compromiso con los más necesitados, tomando como referencia la vida , misión de Santa Luisa de Marillac, a quien definió como una verdadera “formadora de comunidades”.
“Cristo vive y su vida se manifiesta en la comunión, en la unidad, en el amor fraterno. No hay resurrección sin comunidad, ni fe auténtica sin vínculos vivos entre nosotros”, expresó el sacerdote ante los fieles que participaron de la celebración.
Antoine destacó que los desafíos, las diferencias dentro de la Iglesia no deben convertirse en motivo de división, sino en oportunidades para discernir, dialogar y buscar juntos la voluntad de Dios, tal como lo hizo la Iglesia primitiva narrada en los Hechos de los Apóstoles.

El religioso recordó que Santa Luisa de Marillac no vivió una fe aislada, sino comprometida con el servicio, la organización comunitaria, formando espacios donde pobres, enfermos, ambrientos, necesitados encontraban acogida y dignidad.
“Ella enseñó que la caridad no es improvisación, sino formación, constancia, comunión”, afirmó.
En otro momento de la reflexión, el padre Antoine exhortó a los presentes a construir comunidades más unidas, solidarias, dejando a un lado el egoísmo, las rivalidades y la indiferencia.
“Permanecer en Cristo también significa permanecer unidos a los demás. No podemos llamarnos cristianos si vivimos desconectados de nuestros hermanos”, manifestó.

Asimismo, hizo referencia al carisma vicentino, al llamado a la estabilidad en la misión, inspirado en San Vicente de Paúl, resaltando la importancia de mantenerse firmes en el servicio a los pobres aún en medio de dificultades, cansancio o incomprensiones.
El sacerdote definió esa estabilidad como “una fidelidad activa y un amor que no se retira”, insistiendo en que el verdadero cristiano está llamado a amar “hasta el final, especialmente a los más débiles”.
La celebración formó parte del programa de actividades de las fiestas patronales de Santa Luisa de Marillac, que continúan reuniendo a decenas de feligreses en jornadas de oración, formación y encuentro comunitario.


