New York– Con una fuerza espiritual que estremeció a miles de oyentes, la evangelista Nelly Tavárez volvió a encender las ondas radiales y digitales con un mensaje contundente sobre la trampa de la venganza, tema que desarrolló en su reconocido programa Devocionales, transmitido por la emisora Semillas de Fe y disponible en sus plataformas oficiales de Facebook y YouTube (Semillas de Fe Slat Nelly Tavarez).
En una entrega cargada de revelación y confrontación espiritual, Tavarez recordó que el perdón no es una sugerencia, sino un mandato divino que libera, restaura y salva.
“No paguéis a nadie mal por mal…” citó enfáticamente al iniciar, apoyándose en Romanos 12:17, para luego sumergirse en una reflexión profunda sobre cómo la falta de perdón se convierte en una prisión invisible que esclaviza el alma.
La deuda invisible del rencor
La evangelista explicó que cuando una persona guarda una ofensa, en realidad se aferra a una deuda emocional o espiritual que exige pago. “Aferrarse a una ofensa es sentir que alguien nos debe algo”, dijo, revelando cómo el corazón humano —cuando no sana— desarrolla un sistema de justicia propio, contrario al diseño de Dios.
Tavarez advirtió que así como en la justicia terrenal las personas buscan compensación, también ocurre en lo espiritual cuando exigimos que otros “paguen” por lo que hicieron. Sin embargo, recordó que la Palabra es clara:
“Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:19).
“Nos volvemos jueces”: una advertencia directa
Con firmeza y compasión, Tavarez advirtió que cuando alguien se niega a perdonar, entra inevitablemente en el terreno de la venganza: planifica, exige, y condiciona el perdón al pago de una deuda emocional que solo Cristo puede cancelar.
“Cuando deseamos corregir el mal que se nos ha hecho, nos colocamos en el rol de jueces”, expresó, recordando lo dicho en Santiago:
“Pero tú, ¿quién eres para juzgar a otro?”.
Insistió en que incluso cuando el daño es real y profundo, el perdón sigue siendo un acto de obediencia, no una negociación emocional.
“Lo que se nos ha perdonado a nosotros supera infinitamente cualquier daño recibido”, afirmó.
Un relato que tocó corazones
La predicadora relató el testimonio de una mujer que decía haber perdonado a su antiguo esposo, pero seguía atada interiormente porque aún esperaba que él reconociera su culpa.
“Lloró lágrimas, pero no lo había liberado”, explicó la evangelista.
La enseñanza fue clara:
El perdón no espera que el otro pida perdón. Cristo nos perdonó antes de que reconociéramos nuestra falta.
La raíz de amargura: un veneno que contamina a muchos
Apoyándose en Hebreos 12:14-15, Tavarez enseñó que la raíz de amargura se origina cuando la venganza no se satisface, y no solo destruye al ofendido, sino a todos los que lo rodean.
“Si plantamos semillas de deuda, ofensa y falta de perdón, crecerá una raíz de amargura”, advirtió.
Una raíz que produce frutos de ira, resentimiento, celos, odio y discordia.
David y Absalón: un ejemplo devastador
La evangelista expuso la historia bíblica de Absalón, quien, movido por ofensa y resentimiento, terminó destruyendo su propia vida.
“Murió no por la espada, sino por la amargura que lo consumió”, explicó Tavárez, mostrando cómo la falta de perdón puede derribar incluso a quienes tienen el mayor potencial.
Un llamado urgente a la audiencia
Tras exponer cada cita, enseñanza y ejemplo, la evangelista hizo un llamado directo al corazón de los oyentes:
“No se ponga el sol sobre vuestro enojo. Entregue la deuda. Deje que Dios sea el juez. Suelte la venganza y abrace el perdón que lo hará libre.”
Con su mensaje claro, profundo y bíblicamente fundamentado, Nelly Tavarez continúa impactando vidas a través de su espacio Devocionales, transmitido por la emisora Semillas de Fe y sus plataformas digitales, donde miles encuentran dirección, consuelo y transformación espiritual.

