Por: Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este. – Con una solemne Eucaristía presidida por monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, obispo de la Diócesis Stella Maris, fue realizado el envío del Equipo Diocesano de Matrimonio Feliz, un momento de fe y compromiso que reunió a quienes asumen la misión de acompañar y fortalecer la vida matrimonial y familiar desde la Iglesia.
La celebración Eucarística fue concelebrada junto al Vicario general de la diócesis, padre Alejandro Valera, los sacerdotes Domingo Vásquez, fray Arístides Jiménez, asistido por el diácono Enmanuel Marte. También contó con la presencia del Arq. Cesar Curiel director de Matrimonio Feliz.
Durante su homilía, monseñor Ruiz de la Rosa invitó a los presentes a hacer una revisión profunda de la manera en que están cumpliendo la misión que Dios les ha confiado, especialmente dentro de sus familias y en los diferentes servicios pastorales.

El obispo reflexionó sobre la responsabilidad que tiene cada cristiano de desempeñar con fidelidad la tarea que ha recibido, señalando que el Señor ha colocado a cada persona en un lugar determinado para dar testimonio con su vida.
«Tenemos que revisar si al día de hoy estamos haciendo las cosas según el parecer de Aquel que nos ha enviado», expresó, al tiempo que recordó que ser padre, madre, esposo, esposa o agente de pastoral implica una responsabilidad que debe asumirse con entrega y coherencia.
En ese sentido, exhortó a los matrimonios y familias a mirar su misión como una oportunidad para construir hogares donde se refleje el amor de Dios.
Monseñor Manuel Antonio Ruiz también centró parte de su reflexión en la identidad y unidad de la Iglesia Católica, recordando las palabras de Jesucristo a Pedro: «Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».
Destacó que, a pesar de las debilidades humanas, los errores y los momentos difíciles que han surgido a lo largo de la historia, la Iglesia permanece firme porque su fundamento no está únicamente en los hombres, sino en Jesucristo.
«Podrá fallar un sacerdote, podrá fallar un obispo, podrá fallar un católico comprometido, pero Jesucristo nunca ha fallado», manifestó el prelado, al exhortar a los fieles a no apartarse de la Iglesia por las faltas de algunos de sus miembros.
El obispo recordó que a lo largo de los siglos han existido situaciones dolorosas, escándalos y errores, pero aseguró que también han sido innumerables las obras de servicio, misericordia, entrega, dedicación realizadas por hombres y mujeres de fe.
En su mensaje, llamó a no dejarse llevar únicamente por las críticas y los comentarios que circulan en las redes sociales, sino a valorar también el trabajo silencioso de tantos misioneros, religiosas, sacerdotes y laicos que entregan su vida al servicio de los más necesitados.

No nos podemos dejar llevar por el sonar de las redes, sino por lo auténtico», expresó.
Asimismo, resaltó la contribución histórica de la Iglesia en áreas como la educación, la salud, la asistencia a los pobres y la organización social, invitando a los agentes pastorales a conocer, valorar y defender con responsabilidad la historia de la Iglesia a la que pertenecen.
La reflexión de monseñor Ruiz de la Rosa estuvo marcada por un llamado a la unidad, recordando que en diferentes partes del mundo los católicos comparten una misma fe y participan de una misma Iglesia.
«Hay que amar nuestra Iglesia, porque es la Iglesia de Jesucristo», expresó el obispo, insistiendo en que la fortaleza de la Iglesia descansa en Cristo, quien es su cabeza.

El envío del Equipo Diocesano de Matrimonio Feliz representó así un nuevo compromiso para sus integrantes, llamados a servir a las familias desde el acompañamiento, la evangelización y el testimonio de una vida matrimonial fundamentada en la fe.
Al concluir la celebración, los miembros del equipo fueron enviados a continuar su misión pastoral, conscientes de que el servicio que realizan debe convertirse en un signo de esperanza para los matrimonios y las familias de la Diócesis Stella Maris.

