Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.– La Parroquia Santa Luisa de Marillac vivió uno de los momentos más significativos de sus fiestas patronales con la celebración de la Santa Misa y el Sacramento de la Confirmación de 106 niños, jóvenes y adultos, presidida por el obispo de la Diócesis Stella Maris, Manuel Antonio Ruiz de la Rosa.
La Eucaristía, correspondiente a las festividades patronales, fue concelebrada junto al párroco Joselito Abreu, CM, así como por los sacerdotes Verlux Raphael,CM Dominique Destiné,CM, asistido por el Diacono Mickelson Jean Gillen, CM, en una celebración marcada por la participación activa de las familias, padrinos y miembros de la comunidad parroquial.
Durante su homilía, Mons. Ruiz centró su mensaje en la necesidad de mantenerse unidos a Cristo para poder vivir plenamente la fe, dar frutos en la vida cotidiana.

“Así como una casa no puede tener luz si está desconectada de la fuente de energía, nosotros tampoco podemos funcionar espiritualmente si no permanecemos conectados con Jesús”, expresó el obispo al dirigirse a los confirmandos.
Con un lenguaje cercano, ejemplos cotidianos, el obispo insistió en que la Confirmación no debe verse como un acto social o una simple tradición religiosa, sino como un compromiso permanente con Dios y con los demás.
“El examen que un día tendremos delante del Señor será uno solo: si amamos a Dios sobre todas las cosas, si amamos al prójimo como a nosotros mismos”, afirmó.
A lo largo de su reflexión, Mons. Ruiz exhortó a los presentes a revisar la manera en que tratan a quienes les rodean, recordando que la verdadera fe se refleja en las acciones, en el respeto, en la solidaridad y hasta en las palabras que se utilizan hacia los demás.
También dedicó parte de su mensaje a los padrinos , madrinas, y los Padres de los confirmados a quienes recordó la responsabilidad espiritual que asumen al acompañar a sus ahijados en el camino de la fe.
“No es solamente estar el día de la foto. El Padrino, la Madrina y los Padres están llamados a ser apoyo, guía y ejemplo cristiano”, sostuvo.

El obispo también motivó a los nuevos confirmados a mantenerse activos dentro de la vida parroquial, a continuar participando en la Iglesia después de recibir el sacramento, evitando alejarse de la comunidad cristiana.
La celebración concluyó entre aplausos, cantos y un ambiente de alegría para las familias de los 106 confirmandos, quienes recibieron el Sacramento como signo de madurez en la fé y foralecimiento espiritual dentro de la iglesia católica.

