Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este .– Con un llamado firme a vivirv la fe como fuente de esperanza en medio de las dificultades, la Diócesis Stella Maris celebró la Eucaristía de envío de los Ecos Diocesanos de Emaús, un acontecimiento que marca un nuevo impulso pastoral para el movimiento en la diócesis.
La celebración Eucarística fue presidida por monseñor Manuel Antonio Ruiz, obispo de la diócesis, concelebrada por los sacerdotes P. Pelagio Taveras , P. Alejandro Valera, Vicario general de la Diócesis Stella Maris, y otros sacerdotes que les acompañaban, con motivo del inicio de una nueva etapa misionera para los hombres y mujeres de Emaús.
Durante la Eucaristía, monseñor Manuel Antonio Ruiz en compañía del coordinador Diocesano de Emaús P. Pelagio Taveras a quién le fue confiada la responsabilidad de animar, acompañar, fortalecer el caminar espiritual y evangelizador del movimiento en toda la diócesis.

En su homilía, el obispo reflexionó sobre las Bienaventuranzas, destacándolas como el proyecto de vida que Jesucristo propone a quienes deciden seguirle. Señaló que la felicidad cristiana no se entiende desde la lógica del mundo, sino desde la esperanza que brota de la fe. “Felices no porque lloran, sino porque serán consolados; ahí está la promesa del Señor”, afirmó.
Monseñor Ruiz subrayó que el creyente enfrenta las dificultades con una mirada distinta, convencido de que Dios nunca abandona a los suyos. “El que no tiene fe se desespera; el que cree y sigue al Señor descubre que, mientras más dura es la prueba, más cerca está Dios de nuestras vidas”, expresó.
Dirigiéndose de manera especial a los Ecos de Emaús, recordó que la experiencia del encuentro con Cristo no termina, sino que se convierte en misión permanente. “Hoy son enviados los Ecos de Emaús, pero en realidad todos somos enviados a llevar esperanza, a anunciar lo que el Señor ha hecho en nuestras vidas”, señaló.
El Obispo exhortó a hombres y mujeres a no buscar respuestas en caminos que no llenan el corazón, sino a compartir con valentía el testimonio de una fe viva. “Si Jesucristo está en su corazón, anúncielo, compártalo, no se quede callado”, enfatizó.

De igual modo, dirigió un mensaje especial a los jóvenes, a quienes animó a tomar decisiones firmes desde temprana edad y a sentirse orgullosos de su fe. Los invitó a ser luz en medio de un mundo marcado por la incertidumbre, a vivir con esperanza el seguimiento de Cristo.
La celebración concluyó con un envío misionero cargado de fe , compromiso, reafirmando que los hombres y mujeres de Emaús están llamados a ser testigos de esperanza, luz para el mundo, convencidos de que, aún en medio de las dificultades, Dios conduce la historia y la vida de quienes confían en Él.

