Santo Domingo, D.N. – En el marco de la conmemoración del 150.º aniversario del fallecimiento del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte y Díez, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, presidió este miércoles una Solemne Eucaristía en la Catedral Primada de América, con la participación de autoridades civiles y militares, representantes del Instituto Duartiano y numerosos fieles.
Durante la celebración, Mons. Morel Diplán recordó que la Eucaristía es el lugar donde la memoria se convierte en acción de gracias y afirmó que, al recordar la vida de Juan Pablo Duarte, no solo se honra al fundador de la República Dominicana, sino también a un hombre profundamente marcado por la fe cristiana, cuyos ideales patrióticos estuvieron iluminados por los valores del Evangelio: la entrega, el sacrificio, la esperanza y el amor al prójimo.
En su homilía, el arzobispo coadjutor reflexionó sobre la Palabra de Dios proclamada en la liturgia, destacando el llamado del libro del Deuteronomio a elegir la vida, el bien y la fidelidad a Dios, relacionando este mensaje con las decisiones trascendentales asumidas por Duarte para hacer posible el nacimiento de una nación libre.

Asimismo, recordó las palabras de Jesucristo en el Evangelio: «Conocerán la verdad y la verdad los hará libres», subrayando que la libertad auténtica solo puede construirse sobre la verdad, la justicia y el respeto a la dignidad de toda persona.
Mons. Morel Diplán destacó que para Juan Pablo Duarte la patria nunca fue únicamente un proyecto político o territorial, sino una misión moral y espiritual, cimentada en la libertad, la honestidad, la responsabilidad y el servicio al bien común. Recordó, además, que la fundación de La Trinitaria estuvo profundamente inspirada por la fe cristiana y que la cruz fue para Duarte un signo de esperanza, redención y entrega generosa por la nación.
También evocó el testimonio de vida del Padre de la Patria, quien vivió el exilio, la pobreza y el sufrimiento sin renunciar jamás a sus ideales, convirtiéndose en un ejemplo permanente de integridad, desprendimiento y amor desinteresado por la República Dominicana.
Llamado a fortalecer las instituciones y el Estado de derecho
Durante su reflexión pastoral, Mons. Morel Diplán hizo referencia al momento que vive actualmente la nación y exhortó a fortalecer las instituciones democráticas desde el compromiso con la verdad, la justicia y el bien común.
En ese contexto, expresó que la República Dominicana atraviesa un momento trascendental con el proceso de aprobación del nuevo Código Procesal Penal, señalando que el país necesita avanzar con responsabilidad en el fortalecimiento de su sistema jurídico.
«Nuestro país está viviendo un momento trascendental con la aprobación de un nuevo Código Procesal Penal. No podemos seguir postergando en el tiempo la aprobación de este Código. Motivo a los legisladores para que trabajen en lo que les compete con seriedad y responsabilidad, para que el próximo 3 de agosto entre en vigencia este nuevo Código, fortaleciendo así nuestro sistema democrático, la paz social y la protección de los derechos fundamentales.»
El arzobispo coadjutor señaló que la construcción de una sociedad verdaderamente libre exige instituciones sólidas, leyes justas y ciudadanos comprometidos con el respeto a la dignidad humana, principios que también inspiraron la vida y el pensamiento de Juan Pablo Duarte.
Al concluir la celebración, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán invitó a todos los dominicanos a mantener vivo el legado del Padre de la Patria, promoviendo sus ideales de honestidad, servicio, libertad y amor a la nación, especialmente entre las nuevas generaciones, para que continúen edificando una República Dominicana fundamentada en los valores del Evangelio, la justicia, la solidaridad y la paz.
Finalmente, la Arquidiócesis de Santo Domingo reafirmó su compromiso de seguir promoviendo los valores cristianos y patrióticos que inspiraron la vida de Juan Pablo Duarte, convencida de que la fe, la verdad y el servicio constituyen el fundamento de una sociedad más justa, fraterna y esperanzadora.


