Con una remontada electrizante en la duodécima entrada, Tampa Bay venció 4-3 a los Cerveceros y evitó la barrida. La corona todavía espera
ST. PETERSBURG, Florida. — Cuando Milwaukee acariciaba el campeonato y parecía tener el partido bajo control, los Rays cambiaron el guion, desafiaron la eliminación y desataron una celebración de alto voltaje. Tampa Bay derrotó 4-3 a los Cerveceros de Milwaukee en 12 entradas y mantuvo viva la Serie Mundial de las Grandes Ligas.
Fue un triunfo de carácter, nervios de acero y dramatismo puro. Los Rays llegaron al noveno episodio contra las cuerdas, pero encontraron una última oportunidad para prolongar la batalla por el título.
El golpe decisivo llegó en la parte baja del duodécimo inning. Después de que Cooper Pratt conectara un cuadrangular para colocar a Milwaukee arriba 3-2, Tampa Bay respondió con una rebelión que cambió por completo el desenlace.
Un error defensivo de Joey Ortiz abrió la puerta. Liam Hicks mantuvo la presión y Jonny DeLuca conectó el sencillo que llevó al plato la carrera del empate. Con las bases llenas, Ben Williamson asumió el protagonismo y disparó el imparable que impulsó la anotación de la victoria: 4-3 para unos Rays que se negaron a entregar la temporada.
De la eliminación a la esperanza
Milwaukee estuvo a tres outs de completar la barrida y conquistar su primer título de Serie Mundial. Sin embargo, el béisbol volvió a demostrar que un partido no termina hasta que cae el último out.
La ofensiva de Tampa Bay apareció cuando más lo necesitaba, aprovechó la oportunidad y convirtió la presión en celebración. La victoria también frenó la racha de ocho triunfos consecutivos de los Cerveceros.
El resultado tiene un peso especial: los Rays se convirtieron en apenas el quinto equipo que, después de perder los primeros tres juegos de una Serie Mundial al mejor de siete, consigue ganar el cuarto encuentro.
La batalla continúa
Pese al golpe recibido, Milwaukee conserva la ventaja de 3-1 en la serie y todavía necesita una sola victoria para proclamarse campeón. Tampa Bay, por su parte, está obligado a repetir la hazaña si quiere mantener encendida la ilusión de su primer título.
El quinto partido está programado para este miércoles en el Tropicana Field, donde los Rays buscarán volver a imponer su resistencia y los Cerveceros tendrán otra oportunidad de cerrar la historia.
Por ahora, la celebración tendrá que esperar en Milwaukee. Tampa Bay compró una noche más, reavivó la emoción de la Serie Mundial y dejó un mensaje claro: mientras quede un out por jugar, la esperanza sigue viva.

