Por Dewrys D. Montero Suero
FITUR 2026 volvió a revelar el lugar que ocupa el turismo como uno de los pilares más sólidos de la República Dominicana. No se trató únicamente de promoción de destinos, sino de una plataforma estratégica donde el país mostró su capacidad de gestión, su estabilidad y su visión de largo plazo.
La participación dominicana destacó por una puesta en escena coherente y bien estructurada, capaz de atraer la atención de inversionistas, operadores y actores clave del sector. El respaldo visible de la diáspora y el interés de visitantes internacionales confirmaron que la marca país había logrado una conexión que trascendía lo comercial y se instalaba en el terreno de la confianza.
FITUR permitió además medir el grado de madurez alcanzado por el turismo dominicano. Las expectativas de nuevas inversiones y alianzas reflejaron un sector que ya no se presentaba como promesa, sino como una realidad consolidada, con impacto directo en la economía y en la proyección internacional del país.
Más allá de las cifras, la República Dominicana supo proyectar una identidad clara. La música, la cultura y las tradiciones no funcionaron como elementos decorativos, sino como expresiones auténticas de una narrativa nacional que combina hospitalidad, historia y orgullo. En ese equilibrio entre atractivo cultural y visión económica residió buena parte del éxito alcanzado.
En este escenario, la presencia del ministro de Turismo, David Collado, adquirió una valoración especial. Su liderazgo se manifestó en la capacidad de articular esfuerzos, promover alianzas y presentar al país con solidez y coherencia. Más que protagonismo personal, su gestión se percibió como un motor que fortaleció la visión estratégica del sector y proyectó una República Dominicana confiable y preparada para los desafíos del turismo global.
FITUR 2026 dejó así una lectura alentadora: la República Dominicana no solo se exhibió al mundo, sino que se proyectó como un país capaz de combinar tradición, desarrollo y modernidad. La coordinación de sus instituciones, junto al entusiasmo de su gente, consolidó un turismo que crece con identidad, profesionalismo y visión de largo plazo. En suma, el evento reveló a una media isla que continúa inspirando confianza, admiración y expectativa positiva en el escenario internacional.

