Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este. Con el propósito de fortalecer la identidad litúrgica de las comunidades parroquiales y promover una celebración cada vez más fiel a las enseñanzas de la Iglesia, fue celebrado el Primer Encuentro de Liturgia de la Zona Pastoral de Los Mina, una jornada formativa que reunió a representantes de las doce parroquias de la zona en uno de los salones de la parroquia Paz y Bien, en el Ensanche Ozama.
La iniciativa forma parte del proceso de evaluación, organización y fortalecimiento de los equipos parroquiales de Liturgia que se desarrolla en las distintas zonas pastorales de la Diócesis Stella Maris. Durante la jornada, servidores, coordinadores, agentes pastorales reflexionaron sobre la importancia de vivir , celebrar la liturgia con fidelidad, orden y profundo sentido espiritual.
El encuentro estuvo encabezado por el diácono Enmanuel Marte Abreu, Diácono Alberto Guerra, Diácono Le pido de la Cruz el coordinador de Liturgia de José Luis Disney, acompañado de otros coordinadores parroquiales, quienes guiaron las diferentes exposiciones dirigidas a unificar criterios , reforzar la formación de quienes tienen la responsabilidad de preparar y animar las celebraciones litúrgicas en sus comunidades.

Uno de los temas centrales fue la comprensión de la liturgia como un misterio vivo, recordando que las celebraciones no constituyen un espacio para iniciativas personales ni improvisaciones, sino el lugar donde Dios se hace presente a través de los signos sacramentales. En ese sentido, se destacó que cada celebración requiere una preparación seria, cuidadosa, inspirada en el respeto, la dignidad con que la Iglesia celebra sus ritos.
Asimismo, se profundizó en la misión de los equipos parroquiales de Liturgia, señalando que su servicio va mucho más allá de coordinar lectores, monitores, cantores o ministros. Su verdadera tarea consiste en planificar cada celebración desde una perspectiva teológica, pastoral, cuidando aspectos como la selección de los textos, los colores litúrgicos, los vasos sagrados y todos los elementos previstos por las rúbricas y las normas de la Iglesia.
Durante la formación también se abordó el tema de la disciplina litúrgica, estableciendo la diferencia entre errores, abusos y sacrilegios, e invitando a los participantes a evitar prácticas que, en muchas ocasiones, surgen por desconocimiento de la normativa eclesial. En ese contexto, se recordó que el altar debe reservarse exclusivamente para los elementos propios de la celebración, evitando colocar sobre él objetos ajenos al culto.
Otro de los puntos aclarados fue el papel de los ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, precisando que su servicio responde únicamente a necesidades pastorales específicas y no sustituye el ministerio ordinario cuando este puede desempeñarse normalmente.

En relación con el rezo del Padre Nuestro, los expositores explicaron que el gesto de tomarse de las manos durante esta oración puede permitirse ocasionalmente en la República Dominicana como expresión de fraternidad, aunque no forma parte de la normativa universal de la Iglesia.
La jornada también hizo énfasis en la necesidad de recuperar los silencios litúrgicos, especialmente después de la homilía , la comunión, como momentos privilegiados para el encuentro personal con Dios, favoreciendo la interiorización del misterio celebrado.
Como parte de la formación permanente, se exhortó a todos los equipos parroquiales a profundizar en el estudio de documentos esenciales de la Iglesia, entre ellos la Constitución Sacrosanctum Concilium y la Instrucción General del Misal Romano, considerados fundamentales para comprender y vivir auténticamente la liturgia.

Al concluir el encuentro, los organizadores anunciaron que la diócesis Stella Maris pondrá en marcha un proceso de formación continua , elaborará un material único, que servirá de guía para unificar criterios en todas las parroquias de la Zona Pastoral de Los Mina. La iniciativa busca fortalecer el servicio de los equipos litúrgicos para que desempeñen su misión con mayor fidelidad a la Iglesia, espíritu de comunión, profundizar la espiritualidad, contribuyendo así a que cada celebración sea una verdadera experiencia de encuentro con Cristo y con la comunidad creyente.

