Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.– Entre cantos de alabanza, momentos de adoración y mensajes de esperanza, la parroquia Parroquia San Vicente de Paúl celebró la noche de este sábado su tradicional Vigilia de Pentecostés, reuniendo a decenas de fieles en una jornada espiritual dedicada a invocar la presencia del Espíritu Santo y fortalecer la vida cristiana dentro de la comunidad. Con este celebración culmina la cincuentena del l tiempo Pascual, dando inicio al tiempo Ordinario.
La actividad fue presidida por el sacerdote Jocelyn Antoine,CM quien durante su homilía desarrolló el tema “El orgullo que divide y el Espíritu que transforma”, motivando a los presentes a abrir el corazón a Dios y permitir que el Espíritu Santo renueve sus vidas desde el interior.
“El Espíritu Santo no viene a maquillar nuestras heridas ni a distraernos de nuestros problemas; viene a renovarnos desde dentro, desde el corazón”, expresó el religioso ante una feligresía que participó activamente de la celebración.
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Durante su mensaje, el sacerdote reflexionó sobre los desafíos que enfrenta la sociedad actual, señalando que, pese a existir múltiples formas de comunicación, cada vez son más evidentes las divisiones, el individualismo y la falta de entendimiento entre las personas.
“Vivimos bajo el mismo techo, pero muchas veces no compartimos la vida. Hay familias heridas por el silencio, comunidades marcadas por la crítica y personas que quieren imponer siempre su verdad”, manifestó.
Asimismo, invitó a los fieles a realizar un examen interior sobre aquellas actitudes que dificultan vivir plenamente guiados por el Espíritu Santo, planteando interrogantes como: “¿Soy fuente de unidad o muro de división?”, “¿Qué orgullo necesito entregar?” y “¿Qué parte de mi vida sigue cerrada a Dios?”.

El padre Antoine destacó que recibir el Espíritu Santo implica una verdadera transformación personal, reflejada en la capacidad de perdonar, escuchar y amar con humildad.
“Quien deja actuar al Espíritu comienza a cambiar; aprende a escuchar, deja de competir y empieza a amar”, afirmó.
La vigilia estuvo acompañada de momentos de alabanzas, adoración y oración comunitaria, en una noche que muchos asistentes describieron como una experiencia de renovación espiritual y esperanza.
Al finalizar la celebración, el sacerdote exhortó a los presentes a no regresar iguales a sus hogares, sino a convertirse en discípulos alegres, comprometidos con llevar paz, amor, la unidad a sus familias y comunidades.

