Por: Esmirna Gómez.-
La comunidad parroquial de San Vicente de Paúl vivió una hermosa celebración Eucarística en honor a la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, presidida por el P. Jocelyn Antoine, CM, en un ambiente marcado por la devoción, la reflexión, y esperanza propia, en este tiempo de Adviento.
Durante su homilía, el P. Antoine invitó a los fieles a contemplar con gratitud el misterio de María, “la llena de gracia”, elegida por Dios, preservada desde el primer instante de su existencia para una misión única: ser la puerta por la cual entraría al mundo el Salvador.
“María es el amanecer puro que anuncia la llegada del Sol que es Cristo”, expresó, subrayando que su vida es el ejemplo perfecto de un corazón dispuesto, abierto completamente a los planes divinos.
El sacerdote recordó que María no estuvo exenta de dificultades, pero vivió sostenida por una confianza absoluta en la Palabra del Señor. A través de ella, los creyentes pueden comprender que la gracia de Dios no elimina los desafíos, sino que ilumina el camino para enfrentarlos con amor y valentía.
En medio del espíritu de Adviento, el P. Antoine destacó a María como la primera redimida, aquella que abre senderos de fe, enseña a decir con humildad…: “Hágase”.

La celebración adquirió un brillo especial al acompañar a un grupo de tres jóvenes que renovaban su consagración en Juventudes Mariana Vicentina, quienes reafirmaron su consagración a la Virgen María. Con emoción, el párroco dirigió unas palabras a los consagradas:
“Queridas hijos, ustedes se ponen bajo el manto de la Madre para aprender de ella a vivir con alegría, sencillez, generosidad, disponibilidad y servicio.”
Les recordó que consagrarse a María no es apartarse del mundo, sino convertirse en signos vivos de amor, ternura, esperanza en sus familias, comunidades y entornos cotidianos.
Pidió para ellos la gracia de un “sí” renovado, semejante al de María en Nazaret: un sí que transforma, que abre caminos, que siembra luz aun en las cosas pequeñas de cada día.
Un llamado a la santidad cotidiano.
La homilía concluyó con una profunda invitación a toda la comunidad: dejarse abrazar por la gracia de Dios, confiar en sus planes, avanzar con humildad, entrega, e inspirados en María Inmaculada.
“El mismo Dios que hizo maravillas en María quiere hacerlas también en cada uno de nosotros.”
Finalmente, el P. Antoine motivó a todos los presentes a imitar la entrega, confianza, obediencia de María, permitiendo que la voluntad de Dios encuentre un corazón disponible en cada fiel.
La celebración culminó con un ambiente de gozo esperanza, reafirmando la misión de todos los Cristianos en Adviento, prepararse con amor para la llegada del Señor, siguiendo los pasos luminosos de la Inmaculada Concepción.

