Por Esmirna Goméz.’
Puerto Plata, RD. – Dicen que » La novia del Atlantico » guarda secretos en sus olas. Este fin de semana, uno de esos secretos fue nuestro reencuentro del Grupo Juvenil La Milagrosa (GRUJULAMI), que volvió a abrazarse como si el tiempo no existiera, como si los calendarios se hubieran rendido ante la fidelidad de su amistad.
Casi 50 años han pasado desde aquellos días de juventud en los que comenzaron a tejer, sin saberlo, una red invisible de afecto que hoy sigue intacta. Médicos, psicólogas, ingenieros, arquitectos, contables, administradores, odontólogos y académicos dejaron por unas horas sus rutinas para reencontrarse en el mismo punto donde siempre han coincidido: » La hermandad.»

Entre risas , como niños, anécdotas, e historias compartidas, , celebraron el Día del Amor y la Amistad. Hubo intercambio de regalos, bailes improvisados, dinámicas que despertaron la juventud que aún respira en cada uno de ellos. La playa fue testigo de conversaciones que el viento se encargó de custodiar, mientras disfrutábamos, del mar y la comida típica del lugar . Surgieron memorias complicidad y gratitud.
Como es tradición, el encuentro no solo estuvo marcado por la celebración, sino también por un momento de oración y reflexión, ese espacio silencioso donde cada historia personal se une en una sola voz. Porque si algo ha sostenido a GRUJULAMI durante casi medio siglo es esa mezcla de fe, respeto y cariño que desafía al tiempo.

Y así, entre el rumor del mar, la certeza de que en diciembre volveremos a reunirlos está vez para celebrar el nacimiento del Niño Jesús, el grupo reafirmó que hay amistades que no envejecen que el verdadero amor existe y que aunque algunos nos separa la distancia o lejanía eso nunca ha sido un obstáculo, para reencontrarnos, reafirmando que el amor es para siempre y que hay amistades que no envejecen, simplemente aprenden a brillar distinto.

