New York.-En una noche marcada por una profunda confrontación espiritual, la evangelista Nelly Tavarez estremeció a miles de oyentes durante su transmisión de Devocionales, al exponer con firmeza y claridad uno de los temas más delicados y decisivos para la vida cristiana: la falta de perdón. Con una enseñanza directa, cruda y llena de verdad bíblica, Tavárez invitó a cada oyente a mirarse por dentro y a reconocer que el perdón no es una opción… es una urgencia del alma.
Con base en Mateo 18, la evangelista recordó la parábola del siervo que, tras ser perdonado de una deuda equivalente hoy a 4,500 millones de dólares, se negó a perdonar a quien le debía tan solo 4 mil dólares. Un contraste brutal que, según explicó, revela la distancia entre las ofensas humanas y la magnitud de lo que Dios nos ha perdonado.
“Las ofensas entre nosotros son como cuatro mil dólares comparados con cuatro mil quinientos millones. ¿Cómo exigir tanto cuando a nosotros se nos ha perdonado TODO?”, expresó la evangelista, elevando el tono y llevando a reflexión a quienes la escuchaban.
Tavarez no solo expuso la parábola, sino que la llevó al corazón del oyente:
“Quizás alguien te trató mal, pero tus transgresiones contra Dios no se comparan con lo que te hicieron. Y te lo voy a repetir: no se comparan.”
Mientras saludaba a sus oyentes — la evangelista insistió en la urgencia espiritual del perdón:
“Una persona que no puede perdonar ha olvidado cuán grande es la deuda que le ha sido perdonada.”
El peso eterno del perdón
Tavarez advirtió que Jesús no hablaba de inconversos cuando expuso esta parábola, sino de siervos del Rey, personas que ya habían recibido misericordia. Por eso, afirmó con claridad que negarse a perdonar tiene consecuencias espirituales graves:
“Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de todo corazón a vuestros hermanos.”
La predicadora explicó que el mismo texto bíblico revela tres realidades contundentes:
- El siervo que no perdona es entregado a torturadores.
- Debe pagar la deuda original, imposible de saldar.
- Dios hará lo mismo con cualquier creyente que se niegue a perdonar.
La falta de perdón enferma el alma y el cuerpo
Con una franqueza inusual, Tavárez afirmó que la falta de perdón no solo afecta espiritualmente, sino también físicamente.
“La falta de perdón enferma tu mente, tu cuerpo, tu vida. Hay personas con enfermedades como artritis y hasta cáncer por cargas que nunca soltaron.”
Respaldada por estudios médicos, mencionó que la amargura puede detonar condiciones como ansiedad, depresión y trastornos emocionales severos.
“La falta de perdón aprieta el alma hasta que lastima el cuerpo.”
Un llamado urgente antes de que termine el año
En un tono pastoral pero firme, Tavarez llamó a los oyentes a utilizar los últimos días del 2025 como un tiempo de introspección y sanidad interna:
“Siéntese consigo mismo. Bájale dos rayitas a la prisa. Pregúntese: ¿a quién debo perdonar? Quizás no te nazca… pero es necesario para que Dios te perdone a ti.”
La evangelista instó a liberar ofensas profundas:
“Quizás fue tu padre. Quizás tu madre. Quizás una traición que te quebró el alma. Pero por tu salud, por tu paz, por tu salvación… perdona.”
Una advertencia clara: El perdón no es negociable
Tavárez recordó que Jesús fue directo cuando habló sobre las consecuencias de no perdonar:
“En esta parábola Jesús no esperó que le preguntaran la interpretación. No dejó lugar a dudas. No perdonas… no eres perdonado.”
También citó a Pedro, Judas y Jesús mismo, enfatizando que caer en un estado de falta de perdón puede llevar hasta a perder la salvación.
“Dios conoce a los que le aman. Y si dices que amas a Dios, pero aborreces a tu hermano, eres mentiroso.”
Un mensaje que estremeció corazones
La evangelista concluyó su enseñanza llamando a la acción inmediata, sin esperar un mañana incierto:
“Hoy, no mañana. Termina este año ligero de equipaje. Perdona. Libérate. Y deja que Dios vuelva a respirar en ti.”
Con una audiencia conmovida, entre mensajes, saludos y lágrimas virtuales, el programa Devocionales cerró con una de las enseñanzas más contundentes del año, marcando a todos quienes escucharon un antes y un después.

