Por Orlando Pimentel.-
Ciudad de New York— En la antesala de la Nochebuena, la evangelista Nelly Tavarez compartió un poderoso mensaje espiritual durante su programa Devocionales con Nelly Tavarez, exhortando a los creyentes a vencer el orgullo, al que definió como uno de los principales obstáculos que bloquean las promesas de Dios en la vida del ser humano.
En este espacio, correspondiente al capítulo cinco de una serie basada en Génesis 15:9, Tavarez profundizó en el simbolismo bíblico de los animales que Dios pidió a Abraham como sacrificio, destacando especialmente el palomino, el cual —según explicó— representa el orgullo, la prepotencia y la altivez.
La evangelista explicó que, al analizar las características del palomino, se observa que este animal “saca el pecho y canta” al acercarse a su compañera, una conducta que comparó con la actitud de una persona orgullosa que se cree superior a los demás. “Eso era lo que Dios le estaba pidiendo a Abraham que entregara: su orgullo”, señaló, recordando que Abraham era extremadamente rico y que esa condición podía haber generado altivez en su vida.
Durante su exposición, Tavarez afirmó que el orgullo no solo impide el fluir de las bendiciones divinas, sino que también genera rechazo en los demás y roba la paz interior. Citando Salmos 138:6, advirtió que “Jehová atiende al humilde, pero al altivo lo mira de lejos”.
Asimismo, exhortó a los oyentes a examinar su corazón y a “sacrificar ese palomino” si el orgullo se ha instalado en sus vidas. “Cuando entregamos a Dios aquello que nos estorba, comenzamos a ver cómo se activan sus promesas”, expresó.
En su mensaje, la evangelista recordó promesas bíblicas como Hechos 16:31, donde se declara que al creer en el Señor Jesucristo “serás salvo tú y tu casa”, animando especialmente a quienes sufren por tener familiares que aún no han entregado su vida a Dios.
Tavarez también hizo referencia a otras promesas contenidas en Salmos 2:8 y Deuteronomio 28:10-13, resaltando que Dios desea bendecir integralmente a sus hijos, prosperar la obra de sus manos y colocarlos “por cabeza y no por cola”, siempre y cuando haya obediencia y humildad.
Durante el desarrollo del tema, identificó cinco áreas que, al no ser entregadas a Dios, bloquean las bendiciones: enredos, lujuria, quejas, orgullo y prepotencia, comparándolas con los animales sacrificados por Abraham. “Hasta que no sacrifiquemos estas cosas, no podremos disfrutar plenamente de las promesas del Señor”, afirmó.
Finalmente, la evangelista llamó a los creyentes a vivir una fe activa, diligente y obediente, apoyándose en los consejos del libro de Proverbios, y recordó que “todas las promesas de Dios son en Él sí y amén” (2 Corintios 1:20). Concluyó exhortando a no endurecer el corazón y a poner en práctica las enseñanzas bíblicas para vivir una vida abundante bajo la bendición divina.

