Por: Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.– Con la serenidad de quien reconoce que cada paso de su vida ha estado marcado por la providencia de Dios, el recién ordenado sacerdote Fr. Pierre Wisler Beaugé, OFM, dirigió un profundo mensaje de agradecimiento al concluir la celebración de su ordenación presbiteral, en una intervención que conmovió a los presentes en la parroquia Nuestra Señora del Rosario.
Sus primeras palabras estuvieron dirigidas a Dios, a quien atribuyó por completo el don recibido.
«Hoy no celebro un mérito personal ni una conquista humana; celebro la infinita misericordia de Dios», expresó el nuevo sacerdote, al afirmar que su vocación ha sido sostenida por el Señor en medio de sus fragilidades, caídas y desafíos.
Durante su intervención agradeció a Mons. Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, por conferirle el Sacramento del Orden y por el acompañamiento recibido desde su llegada a la diócesis. También manifestó su gratitud al ministro provincial de los Franciscanos, Fray Edgardo Manuel Pérez, vicario general, de la Orden Franciscana y a cada uno de los frailes que han formado parte de su proceso vocacional.
El nuevo presbítero extendió su reconocimiento a los sacerdotes concelebrantes, diáconos, religiosos, religiosas, así como a los formadores que, según dijo, le transmitieron no solo conocimientos, sino también el amor a la Iglesia y la fidelidad al Evangelio.
Uno de los momentos más emotivos de su mensaje llegó cuando dirigió unas palabras a la comunidad parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Agradeció a los grupos pastorales, ministerios, coro, monaguillos, lectores, ministros extraordinarios de la comunión, sacristanes, equipo de liturgia, personal del dispensario parroquial y a todas las personas que trabajaron silenciosamente para hacer posible la celebración.

«Detrás de cada detalle hay manos que sirven con amor, hoy deseo que sepan que su entrega también forma parte de este día de gracia», manifestó.
Con visible emoción recordó a su familia, especialmente a su madre, hermanos y demás familiares que siguieron la ceremonia desde Haití y otros países. Reconoció que muchos no pudieron viajar debido a la difícil situación que atraviesa su nación, pero aseguró sentirlos espiritualmente presentes.
«Esta ordenación también les pertenece, porque ustedes han sostenido mi vocación con sacrificios, lágrimas, esperanza y fe», expresó.
El instante más conmovedor de su intervención ocurrió cuando pidió permiso para dirigirse a su madre y a sus hermanas en su lengua natal . Mirando hacia las cámaras que transmitían la celebración, dedicó un mensaje cargado de cariño a su madre , sus familiares que seguían la ceremonia desde Haití y el extranjero, agradeciéndoles por el apoyo incondicional, las oraciones, los sacrificios, el acompañamiento brindado durante todo su camino hacia el sacerdocio.
Aunque muchos de los presentes no comprendían el idioma, el tono de su voz se quebrantó al dirigir unas emotivas palabras a su madre que conmovieron a todos los presentes al rodar por su rostro unas lágrimas, cada palabra fueron suficientes para provocar aplausos y lágrimas entre los asistentes, convirtiéndose en uno de los momentos más significativos de la ceremonia.
Antes de concluir, Fr. Pierre Wisler Beaugé agradeció también a sus amigos, benefactores y a quienes siguieron la transmisión por las redes sociales, destacando que la comunión de la Iglesia trasciende las fronteras y mantiene unidos a los creyentes en la oración.
Finalmente, encomendó su ministerio a la protección de la Virgen Nuestra Señora del Rosario y de San Francisco de Asís, pidiendo que el Señor recompense abundantemente a todos los que hicieron posible su vocación.
Con un fraterno «Paz y Bien», el nuevo sacerdote cerró sus palabras entre una prolongada ovación de los fieles, que respondieron con afecto al testimonio de humildad, gratitud y esperanza ofrecido por quien inicia una nueva etapa al servicio de la Iglesia.
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