Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este. – La Diócesis Stella Maris celebró la consagración de nuevos ministros de la Eucaristía, acólitos y proclamadores de la Palabra durante una Eucaristía presidida por su obispo, monseñor Manuel Antonio Ruiz, quien exhortó a los nuevos servidores a asumir sus ministerios con preparación espiritual, compromiso y cercanía con las personas.
La celebración contó con la concelebración del padre Alejandro Valera, vicario general de la Diócesis Stella Maris; el Padre Eduardo Arcides Carrión, vicario de pastoral; el Padre Cesáreo Núñez Flores, canciller diocesano, además de otros sacerdotes.
Durante el rito de consagración, monseñor Ruiz realizó la aspersión de los nuevos ministros, acólitos y proclamadores, encomendándolos al servicio de la Iglesia donde desarrollarán sus ministerios.
En su homilía, el obispo agradeció a quienes respondieron al llamado de Dios y destacó que cada ministerio requiere una preparación que va más allá de cumplir una función dentro de la liturgia.

Al referirse a los proclamadores de la Palabra, explicó que su misión no consiste solamente en leer, sino en proclamar el mensaje de Dios de manera que pueda ser comprendido y llegue al corazón de quienes escuchan.
“Se proclama la Palabra y hay que asegurarse de que esa Palabra no regrese vacía”, expresó.
Asimismo, pidió a los acólitos y ministros extraordinarios de la Eucaristía asumir su servicio con una profunda preparación interior y una actitud verdaderamente misionera.
Sobre la atención a los enfermos, monseñor Ruiz señaló que llevar la Eucaristía a una persona que permanece en casa no puede reducirse a entregar la comunión y retirarse.
Explicó que el ministro debe interesarse por la situación espiritual y humana del enfermo, escuchar sus necesidades, estar atento a las condiciones de su familia.
“Ustedes son misioneros”, afirmó, al destacar que quienes llevan la Eucaristía también llevan paz, esperanza y la presencia de Cristo a los hogares.
El obispo agregó que estos ministros pueden convertirse en un vínculo entre los enfermos y los sacerdotes, especialmente cuando se requiere el sacramento de la reconciliación o un acompañamiento espiritual más cercano.

Durante su reflexión también hizo referencia al Evangelio de los trabajadores de la viña, para recordar que cada persona responde al llamado de Dios en diferentes momentos de su vida.
Explicó que algunos llegan a la Iglesia desde niños, mientras otros encuentran el camino durante la adolescencia, la adultez o incluso en los últimos años de su vida.
En ese contexto, invitó a los presentes a no compararse con los demás ni permanecer pendientes de lo que hacen o dejan de hacer otras personas.
“Atiendan sus cartones, atiendan lo suyo”, expresó, al exhortar a cada servidor a concentrarse en su propia misión y en la responsabilidad que Dios ha puesto en sus manos.
Monseñor Ruiz concluyó invitando a los nuevos ministros a convertirse en auténticos misioneros de la Palabra y de la Eucaristía, llevando el mensaje de Cristo no solo a los templos, sino también a los hogares y a quienes necesitan sentirse acompañados por la Iglesia.
La celebración marcó así el inicio de una nueva etapa de servicio para los acólitos y proclamadores de la Palabra, llamados a ejercer sus ministerios con fe, preparación y sentido de misión.

