Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este . – En el marco de las celebraciones del Jueves Santo, la Catedral Stella Maris vivió un momento histórico al celebrar su primera Misa Crismal, presidida por S.E.R Mons. Manuel Antonio Ruiz, con la participación de sacerdotes, diáconos y ministros pertenecientes a las cinco zonas pastorales.
Durante la solemne Eucaristía, los sacerdotes renovaron sus promesas sacerdotales, reafirmando su compromiso de servicio, fidelidad y cercanía con el Pueblo de Dios, en un gesto que fortalece la misión pastoral de la Iglesia.
Uno de los momentos centrales de la celebración fue la bendición de los óleos y la consagración del Santo Crisma, signos visibles de la vida sacramental que acompañan a los fieles en los momentos más importantes de su camino de fe.

Un llamado a cuidar el “tesoro” del sacerdocio
En su homilía, Mons. Manuel Antonio Ruiz destacó que el sacerdocio es un don que nace de la acción del Espíritu Santo, quien transforma lo sencillo en extraordinario: “El Espíritu del Señor está sobre nosotros… Dios ha querido tomar lo débil y lo pequeño para convertirlo en fortaleza”.
Mons. Ruiz subrayó que esta unción no solo es un privilegio, sino también una misión clara: sanar, liberar, acompañar y devolver la esperanza a los corazones heridos.“Qué misión tan grande ha puesto el Señor en nuestras manos: sanar corazones desgarrados, devolver la paz y la alegría”.
El Obispo también exhortó a los sacerdotes a cuidar con celo el don recibido, comparándolo con un tesoro invaluable que debe ser protegido:“Este tesoro es más grande que el oro… hay que custodiarlo para que nadie empañe la gracia que el Señor nos ha regalado”.

La alegría como signo del verdadero sacerdote
El obispo hizo énfasis en que la alegría y la paz son señales visibles de la presencia de Dios en la vida sacerdotal, advirtiendo que la tristeza puede ser un signo de alerta espiritual.
La gente debe ver en nosotros a Jesucristo”. Asimismo, invitó tanto a sacerdotes como a fieles a fortalecer la cercanía, la oración y el acompañamiento mutuo, recordando que la comunidad también tiene la responsabilidad de cuidar a sus pastores.

Renovar el compromiso con humildad y esperanza
En un mensaje cargado de profundidad espiritual, Mons. Ruiz llamó a los sacerdotes a renovar su vocación desde la humildad, recordando el momento de su ordenación como punto de partida para seguir adelante con fidelidad. “El compromiso no es solo lo vivido, sino lo que estamos llamados a vivir de ahora en adelante”.
Finalmente, animó a los presbíteros a ser testimonio vivo que inspire nuevas vocaciones: “Que otros quieran ser sacerdotes al ver el brillo en nuestros ojos y la alegría de nuestra entrega”.
La celebración concluyó en un ambiente de profunda fe y gratitud, marcando un hito para la Catedral Stella Maris y reafirmando el compromiso de la Iglesia de seguir siendo instrumento de esperanza en medio de la sociedad.

