PUERTO PRÍNCIPE.– La crisis de seguridad que golpea a Haití suma un nuevo capítulo con la llegada de más de 2,000 militares salvadoreños, enviados por el Gobierno de Nayib Bukele para apoyar las operaciones de búsqueda de cuatro técnicos aeronáuticos de su país, desaparecidos tras un ataque atribuido a grupos armados.
Los cuatro efectivos formaban parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), respaldada por Naciones Unidas. Desaparecieron el pasado 18 de octubre, luego de que el vehículo blindado en el que se desplazaban fuera atacado con disparos y explosivos en la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets, al noreste de Puerto Príncipe.
El Gobierno salvadoreño confirmó el despliegue de más de 2,000 soldados para reforzar la operación de rescate, mientras las autoridades haitianas consideran prioritaria la localización de los desaparecidos. Hasta los reportes más recientes, su paradero no había sido confirmado.
La movilización representa un incremento significativo de la participación salvadoreña en el dispositivo internacional de seguridad que busca contener el avance de las pandillas, responsables de extender la violencia, el miedo y el desplazamiento de miles de familias haitianas.
Sin embargo, la operación también genera interrogantes sobre la coordinación militar, la cadena de mando y el alcance de las acciones en un territorio donde la población civil permanece expuesta a los enfrentamientos y a una profunda crisis humanitaria.
Más allá de los movimientos militares, la principal preocupación sigue siendo humana: cuatro personas desaparecidas, familias que esperan respuestas y millones de haitianos que anhelan recuperar la tranquilidad en un país golpeado durante años por la violencia.
Haití enfrenta así un nuevo esfuerzo internacional de seguridad, pero el desafío continúa siendo el mismo: proteger a la población, recuperar el control territorial y abrir un camino hacia la estabilidad.

