Por Esmirna Gómez –
Santo Domingo Este.- Con el mensaje “Dios no te llamó para que vivas entre ruinas”, el predicador católico y conferencista Saulo Hidalgo invitó a las parejas a luchar por sus matrimonios durante el encuentro “Juntos en el camino, construyendo un matrimonio con Dios”, organizado por la Diócesis Stella Maris y el movimiento Matrimonio Feliz, en la parroquia San Vicente de Paúl, el jueves 22 de octubre.
La actividad reunió a parejas y familias que reflexionaron sobre los desafíos de la vida conyugal, la comunicación y el papel de Dios en la relación.
Hidalgo señaló una realidad frecuente: parejas que comparten el mismo techo pero están distanciadas emocionalmente. Aunque el amor permanece, las heridas, los silencios, la desconfianza y la falta de atención impiden expresarlo. Exhortó a mirar al esposo o esposa más allá de las funciones y responsabilidades, como una persona que necesita ser escuchada, comprendida y amada.
Fue su idea central. Explicó la diferencia: reconectar es recuperar la comunicación, reconstruir es transformar las conductas que deterioraron la relación. Para lograrlo propuso: escuchar con respeto, dedicar tiempo de calidad, reconocer los errores y crear un espacio seguro donde ambos puedan expresar temores, necesidades y sentimientos sin miedo a ser juzgados o atacados.
Apoyado en el relato bíblico de Nehemías y la reconstrucción de los muros de Jerusalén, hizo un paralelismo con la crisis matrimonial: primero hay que reconocer la destrucción para poder empezar a reconstruir. Advirtió sobre el peligro de acostumbrarse al sufrimiento, a las discusiones, la indiferencia y las faltas de respeto, normalizando lo que debilita la convivencia.

Animó a no quedarse atrapados en los errores del pasado, sino convertir el dolor en oportunidad para asumir responsabilidades y cambiar actitudes. Destacó que las diferencias no deben ser armas para herirse, sino oportunidades para complementarse, y que la confianza es esencial para mostrarse vulnerable sin temor.
También cuestionó la cultura de lo desechable, donde las relaciones se sustituyen con facilidad, y defendió un amor sostenido en decisiones, disciplina, esperanza y fe.
Durante el encuentro presentó su nueva obra, vinculada a los desafíos de las relaciones y la posibilidad de reconstruir lo afectado por heridas y distanciamiento.
Desarrolló el concepto del “amor que reconstruye ruinas”: amar puede surgir espontáneamente, pero restaurar una relación exige voluntad, perseverancia y acciones concretas. Reconstruir no es fingir que nada pasó, sino reconocer las heridas, entender que cada persona procesa el dolor diferente y asumir cambios que recuperen el respeto, la admiración y la cercanía. Las crisis no tienen que ser el final, pueden ser el inicio de la transformación.

El encuentro reafirmó la importancia de acompañar a las parejas, promoviendo un matrimonio sustentado en la fe, el compromiso, la comunicación y la responsabilidad compartida.
El llamado final de Hidalgo fue claro: no conformarse con convivir bajo un mismo techo, sino recuperar la conexión emocional, proteger el tiempo compartido y construir un hogar donde haya respeto, afecto y seguridad. No basta con permanecer juntos, hay que decidir cada día trabajar por el amor que los unió.

