Por Esmirna Gómez
Santo Domingo Este. – En un ambiente cargado de profunda fe, gratitud, tristeza y emotiva despedida, fue celebrada este jueves en la Parroquia Nuestra Sra. De la Asunción la misa de cuerpo presente en honor a Carlos Manuel Losasse (Moreno), reconocido servidor de la Iglesia, director coral y figura muy querida dentro de múltiples comunidades eclesiales.
La Eucaristía fue presidida por Mons. Manuel Antonio Ruiz Obispo de la Diocesis Stella Maris y concelebrada por seis sacerdotes, junto al párroco P. Victor Pérez, diáconos, y ministros, además del acompañamiento musical del Coro Parroquial, del cual Moreno fue su director musical.
Un legado al servicio de la Iglesia
Moreno desempeñó un papel fundamental en momentos trascendentales de la vida eclesial reciente, entre ellos su participación como director del Coro Diocesano, en la toma de posesión de Monseñor Manuel Ruiz, en la Ceremonia de la Creación de la nueva Diócesis Stella Maris. También ofreció su servicio en la celebración de los cien años de la Virgen de la Altagracia, en las Celebraciones de Corpus Chriti, además con frecuencia participaba en la parroquia La Dolorosa, donde era especialmente querido.
Homilía: “No estamos derrotados, estamos alegres por esta victoria”

Durante la homilía, Monseñor Antonio Ruiz dedicó profundas palabras de esperanza y reflexión.
Recordó que la partida de un ser querido invita a mirar la propia vida, confiar en la promesa de Cristo:
“La oportunidad de ser querido siempre es una ocasión para reflexionar sobre nuestra propia vida… Cuando alguien parte, nos sentimos tristes, nos preguntamos hacia dónde va.? Y Jesús tiene la respuesta a la Casa del Padre” expresó.
El obispo destacó que, aunque la muerte de Moreno deja un vacío, predomina la alegría por la certeza de la vida eterna:
“Su partida es tristeza por el vacío, pero es sobre todo alegría porque el Señor ha dicho que va a prepararnos sitio… No estamos derrotados; estamos tristes, con dolor, pero estamos alegres por esta victoria de nuestro hermano”.
Asimismo, exhortó a la comunidad a mantenerse preparada espiritualmente, recordando que “no sabemos ni el día ni la hora”, y animó a continuar el legado de servicio que caracterizó a Moreno:
“Ojalá estemos como él: preparados, sirviendo al Señor con nuestras fuerzas, al día, con nuestra vida , para cuando el Señor decida llamarnos”.
Semblanza: un hombre entregado al servicio

La vida de Carlos Manuel estuvo marcada por una vocación religiosa profunda desde temprana edad. Su infancia y adolescencia transcurrieron en el sector Las Palmas de Herrera, donde creció junto a su hermano, Henry Martín.
A los seis o siete años ya asistía con devoción a la iglesia del barrio, más adelante formó parte de grupos de oración, donde despuntó por su carisma y espíritu de servicio.
En 1990 la familia se mudó a la zona oriental de Santo Domingo, y Moreno se integró de inmediato a la Parroquia de Nuestra Señora de la Altagracia, donde continuó consolidando su vida de fe. Su hermano lo recuerda como:
“Muy solidario, muy querido en la familia, un hombre de mucha fe y entrega”.
Moreno dedicó gran parte de su vida al servicio pastoral, Predicaba, cantaba, impartía retiros y evangelizaba. Nunca decía que no cuando se le solicitaba ayuda.
Servía en múltiples comunidades: grupos carismáticos, SINE, sirineos, samaritanas, coros y otras.
Con frecuencia viajaba al interior del país para apoyar labores pastorales, dar charlas y retiros donde fuera necesario. Fue sin dudas alguna un
director coral reconocido por su liderazgo y fe.
A inicios de los años 2000, los coordinadores del Sistema Integral de la Nueva Evangelización (SINE), Luisa y Arturo, formaron el coro Alabanzas al Corazón de Jesús. Moreno fue elegido director, aceptó con humildad y confianza en Dios.
Su liderazgo lo llevó más tarde a dirigir el Coro Diocesano de Santo Domingo Este, integrado por miembros de los distintos coros parroquiales. Moreno atribuía todo su trabajo a su fe profunda:
“Él iniciaba, se dejaba guiar por el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo actuaba en él”, expresa la semblanza leída durante la ceremonia.
Una partida que deja un profundo vacío
Carlos Manuel deja un gran vacío, su entrega, su voz, cercanía marcaron a todos los que lo conocieron. Su ausencia deja un vacío difícil de llenar en su familia, en su comunidad y en la Iglesia.
Al finalizar la ceremonia el Padre Ricardo de la Rosa párroco de la Dolorosa y quién tenía un gran afecto a Moreno pidió al despedirlo un aplauso en la que todos los presentes se pusieron de pies durante unos minutos.

