Padre Manuel Antonio García Salcedo, PhD y Postdoctorado en Teología Católica.
Arquidiócesis de Santo Domingo
II DE CORINTIOS: Estamos ante un texto que es un entramado conformado por las luchas y controversias con las que tiene que lidiar el Apóstol que emplea una retórica muy apasionada datada en el año 57 de la era cristiana.
(1-3) Inicia la Epístola con la acostumbrada salutación y bendición para pasar a la descripción de la situación apremiante de la conocida y sonora Comunidad, una Asamblea que ofrece el Sacrificio Eucarístico al Señor como olor bueno de incienso. El tono se hará cada vez más intenso por parte del ausente Apóstol que contrapone a los verdaderos ministros de Cristo con quienes han llegado a usurpar este lugar.
(4) San Pablo resalta las notas de su apostolado: para que no aparezca como cosas nuestra… no abandonados estamos, derribados no aplastados… por todas partes llevamos la muerte de Jesús para que se manifieste su vida… somos entregados a la muerte por causa de Jesús para que llegue a manifestarse en nuestros cuerpos mortales la filiación…
(5) En el versículo 17 encontramos uno de los fundamentos del Sacramento de la Reconciliación y la Penitencia: Todo el que está en Cristo es una nueva criatura, todo lo antigua ha pasado, todo se hizo nuevo, todo lo ve ahora como obra de Dios que se reconcilió con nosotros en la persona de Cristo y que a mí me encargó la obra de la reconciliación.
(6-8) La temática social de los necesitados ocupa el lugar preponderante en la Epístola. Da gracias el Apóstol por la generosidad de la Comunidad de Corinto al auxiliar en la situación de miseria y hambruna que vivía la Comunidad de Jerusalén, la Iglesia Madre.
(9-11) Se suman las recomendaciones a las obras buenas en torno al signo del trigo, el Pan de la Comunidad de Bienes. La controversia con aquellos que intentan apoderarse de la obra apostólica sirve para describir la colaboración con el mal personificado del que se disfraza con de ángel de luz totalmente contrapuesto a la entrega generosa que demanda el servicio eclesial.
(12-13) San Pablo Apóstol se equipara y sobrepasa a quienes se hacen poseedores de revelaciones divinas so pretexto de realizar milagros y ser elocuentes. El signo clave del Apóstol fue la visión del Señor: Te basta mi gracia, mi fuerza actúa mejor en la debilidad. Concluye el Apóstol en 13,13: ¡La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, la caridad de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con ustedes!

