Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.– En el marco de las fiestas patronales de San José Obrero, patrono de los trabajadores, el obispo de la Diócesis Stella Maris, monseñor Manuel Antonio Ruiz, presidió la celebración de la confirmación de 57 niños y jóvenes de la comunidad parroquial, durante una solemne eucaristía concelebrada junto a los sacerdotes Martín Tirapú párroco , P. Joselito Abreu., CM, P. Pelagio Taveras, CM acompañado de los Diáconos Mikelson y Santiago Lebrón
Decenas de niños, jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación, dando un paso firme en su vida cristiana e incorporándose con mayor compromiso a la misión de la Iglesia. Este proceso formativo fue acompañado por las catequistas coordinadoras Maura Díaz y Luisa María Durán de Mencía, junto a otras cuatro catequistas, quienes guiaron de cerca la preparación de los confirmandos.
Durante su homilía, Monseñor Ruiz centró su mensaje en el valor del trabajo como mandato divino, tomando como modelo a San José Obrero, a quien definió como ejemplo silencioso de entrega, responsabilidad y fidelidad.
“El trabajo dignifica, eleva, es parte del proyecto de Dios para el ser humano”, expresó el Obispo, al recordar que desde la creación Dios confió al hombre la misión de trabajar, cuidar y administrar responsablemente todo lo creado.
El obispo advirtió sobre los peligros de una cultura marcada por la comodidad, la falta de esfuerzo, señalando que el amor al trabajo debe cultivarse desde el hogar. En ese sentido, exhortó a los padres a enseñar a sus hijos, desde pequeños, el valor de las responsabilidades cotidianas y el esfuerzo personal.
“No se aprende a trabajar desde la comodidad, sino trabajando. Hay una generación que quiere resultados sin sacrificio, pero quien aprende a trabajar podrá enfrentar cualquier crisis”, sostuvo.
Monseñor Ruiz también hizo un llamado a vivir no solo el trabajo humano, sino también el trabajo espiritual y pastoral, recordando a los nuevos confirmados que recibir los sacramentos implica producir frutos concretos de fe.

Dirigiéndose a los niños y jóvenes, destacó que la Confirmación no es un punto final, sino el inicio de una misión dentro de la Iglesia y la sociedad.
“Ya tienen el pasaporte espiritual con el bautismo, la primera comunión y la confirmación, pero en el cielo les preguntarán por los frutos de esos sacramentos”, afirmó.
Asimismo, motivó a los padrinos y madrinas a asumir con seriedad su papel como guías espirituales, recordándoles que son referentes directos para sus ahijados en el crecimiento de la fe.
En un mensaje cercano y directo, exhortó a los nuevos confirmados a convertirse en testimonio vivo del Evangelio en sus hogares, escuelas, comunidades, dejando atrás actitudes contrarias a la vida cristiana.
“Si hoy reciben el Espíritu Santo, algo grande tiene que pasar en ustedes. Tienen que ser diferentes, dar buen testimonio, convertirse en luz donde quiera que estén”, manifestó.

La comunidad parroquial vivió con entusiasmo esta jornada dentro de sus fiestas patronales, reafirmando su identidad como una Iglesia comprometida con el trabajo, la misión, los valores cristianos inspirados en San José Obrero.

