Por Orlando Pimentel.-
Santo Domingo.– El obispo de la Diócesis Stella Maris, Monseñor Manuel Ruiz, advirtió sobre el crecimiento de la violencia en la sociedad dominicana y llamó a impulsar una “cruzada de pacificación” que involucre a todos los sectores, al tiempo que alertó sobre fallas en la supervisión de infraestructuras públicas.
El religioso insistió en que la situación actual responde a una “violencia estructural” que afecta tanto el ámbito familiar como el social, por lo que consideró urgente actuar antes de que ocurran nuevas tragedias.
Monseñor Ruiz también expresó preocupación por deficiencias en obras civiles, señalando que muchas estructuras presentan fallas detectables a tiempo. En ese sentido, denunció irregularidades en los procesos de inspección y advirtió sobre los riesgos de la corrupción en el sector construcción.

El obispo fue entrevistado la mañana de este domingo en el programa “D’AGENDA”. El espacio es conducido por el periodista Héctor Herrera Cabral y se transmite por Telesistema 11 y TV Quisqueya para los Estados Unidos.
Durante la conversación, Monseñor Manuel Ruiz reflexionó sobre el legado de figuras emblemáticas de la Iglesia dominicana. Destacó el aporte del cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, así como de otros obispos que han marcado generaciones. “Hemos recibido un regalo enorme de nuestros antecesores; somos aprendices de ese legado”, expresó.
Señaló que la Iglesia enfrenta nuevos retos sociales que exigen renovar sus métodos de acción sin perder su esencia. Reconoció que en algunos momentos ha estado ausente en espacios clave, aunque aseguró que actualmente se están retomando con enfoques más cercanos a la realidad.
Asimismo, explicó que su trabajo pastoral se ha centrado en atender problemáticas concretas de las comunidades, especialmente las más vulnerables. Reafirmó que la Iglesia “no se apartará de la gente pobre” y continuará cumpliendo su rol social.
Al referirse al colapso en pasos a desnivel de la avenida 27 de Febrero, subrayó la necesidad de una supervisión constante en las construcciones. “Las estructuras mal construidas no colapsan de la noche a la mañana; van dando señales. Es necesario revisar lo ya edificado y corregir lo que se está haciendo mal”, indicó.
El Obispo advirtió que, aunque la violencia contra la mujer tiene alta visibilidad, también existe un número significativo de conflictos violentos entre hombres en comunidades que requiere atención.
En ese contexto, enfatizó la importancia de la educación emocional y la prevención desde las relaciones de pareja.
“Tenemos que aprender a leer los signos de la violencia antes de que sea tarde. Nadie cambia a nadie; hay comportamientos que, si no se corrigen a tiempo, terminan en tragedia”, sostuvo.
Finalmente, exhortó a autoridades y ciudadanos a no esperar nuevas tragedias para actuar, promoviendo soluciones que garanticen seguridad, convivencia pacífica y bienestar colectivo.

