Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este. – En un ambiente de fe y gratitud, el Padre Samuel Renald, CM, de la Parroquia San Vicente de Paúl, celebró sus 25 años de sacerdocio (Bodas de Plata) y sus 57 años de vida, durante una solemne Eucaristía de acción de gracias que reunió a sacerdotes, diáconos, fieles y familiares.
La celebración Eucarística fue concelebrada por varios sacerdotes de la Congregación de la Misión, entre ellos el P. Elicien Estinor, CM, Superior Regional de los Padres Paúles en Haití; P. Janis Assé, CM; P. Dumy Delisca, CM; P. Gregorio Alegría, CM; P. Encarnación Miguel, CM, así como el P. Jocelyn Antoine, CM, párroco de SVP.
También estuvieron el Diácono Michelson Jean-Giles, CM junto a los recién ordenados diáconos transitorios Mickelson Jean Gillen , Kiymsrol Olibrice, de la Congregación de los Padres Paules quienes se unieron a la celebración junto a la comunidad parroquial, amigos, familiares del sacerdote homenajeado.
Un llamado a perseverar en la misión

La homilía fue dirigida por el Padre Gregorio Alegría, CM
Durante su homilía, el padre resaltó la importancia de la perseverancia en la vocación sacerdotal , el valor de la entrega en la vida misionera. Al referirse al jubileo sacerdotal del padre Samuel, señaló que estos 25 años representan un camino de fidelidad al llamado de Dios.
“Hoy celebramos 25 años de ministerio sacerdotal de nuestro hermano Samuel. No es el final de nada, es un punto en el camino; hay que continuar, pero continuar libremente, voluntariamente, porque libremente venimos a la comunidad y libremente permanecemos en ella”, expresó.
El sacerdote subrayó que la vocación no debe vivirse como una carga, sino como una respuesta de amor a Dios, recordando que cuando el amor está presente, la entrega se vive con alegría y sentido.
Asimismo, destacó que la vida misionera en la tradición vicentina se sostiene en valores como la pobreza, la obediencia, la vida comunitaria, perseverancia, recordando que la promesa que hacen los misioneros no es a los hombres, sino a Dios.
Comunidad y misión: pilares del misionero
En otro momento de su reflexión, el padre Alegría resaltó dos pilares fundamentales de la espiritualidad vicentina: la comunidad, la misión. Explicó que la comunidad es el espacio donde el misionero encuentra apoyo, fortaleza para cumplir su misión evangelizadora.
“La comunidad es la salvaguarda de la vocación. Es nuestro respaldo, nuestra fuerza ,nuestro sostén, pero siempre para la misión, para la evangelización, para servir especialmente a los pobres”, afirmó.

Finalmente, elevó una oración para que el padre Samuel continúe viviendo su vocación con el mismo espíritu misionero inspirado en el carisma de San Vicente de Paúl, recordando que la misión de la Iglesia es anunciar a Jesucristo muerto y resucitado.
La celebración concluyó en un ambiente de alegría, fraternidad y gratitud, donde la comunidad expresó su reconocimiento al padre Samuel Renald por sus 25 años de servicio sacerdotal, dedicados a la evangelización y al acompañamiento pastoral.

