Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este.– La parroquia San Vicente de Paúl vivió este 2 de febrero una solemne y significativa celebración litúrgica, en la que la Iglesia católica conmemoró dos acontecimientos fundamentales de la fe cristiana: la Presentación del Niño Jesús en el Templo, la festividad de la Virgen de la Candelaria, y a la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.
La celebración inició con la bendición de la luz, presidida por el párroco P. Jocelyn Antoine,CM quien bendijo las velas que portaban los fieles como signo de Cristo, luz del mundo. Posteriormente, se realizó una procesión solemne hacia el templo, durante la cual también se llevó a cabo la aspersión con agua bendita a todos los feligreses, como signo de purificación y renovación espiritual.
Luego de este momento litúrgico, la comunidad ingresó al templo para dar inicio a la celebración Eucarística, que fue concelebrada y presidida por el P. Jocelyn Antoine,CM acompañado por los sacerdotes P. Gregorio Alegría, P. Dumy Delisca, P. Encarnación Miguel y el P. Samuel Renald todos de la Congregación de la Mision, quienes se unieron en comunión sacerdotal para realzar la solemnidad de esta importante fiesta de la Iglesia.

La homilía estuvo a cargo del P. Dumy Delisca, CM quien ofreció una reflexión cargada de contenido bíblico pastoral, señalando que esta celebración reviste también un significado especial en su vida sacerdotal, al conmemorarse un año en esta misma fecha de haber celebrado su primera misa oficial , tras su ordenación. Asimismo, felicitó a las religiosas y religiosos presentes, resaltando que esta fecha es una fiesta especial para quienes han consagrado su vida al servicio del Señor.
El sacerdote explicó que el 2 de febrero la Iglesia celebra simultáneamente la Presentación del Señor, la purificación de María, conforme a la ley de Moisés, la cual establecía que el niño primogénito debía ser presentado en el Templo y la madre purificarse cuarenta días después del parto. Destacó que Jesús, siendo verdadero Dios, verdadero hombre, y María, en total obediencia a la voluntad divina, cumplieron la ley como ejemplo de humildad y fidelidad.
Al referirse al pasaje evangélico de Simeón, la profetisa Ana, recordó las palabras de Simeón al reconocer al Mesías: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador”, expresión de una fe cumplida de una esperanza hecha realidad.

El P. Dumy Delisca enfatizó que Jesucristo es la verdadera luz del mundo, razón por la cual la Iglesia realiza la procesión con velas, símbolo de la luz que vence las tinieblas, alumbrando el corazón humano. Exhortó a los fieles a ser luz del mundo y sal de la tierra, promoviendo el bien, evitando apagar la luz de los demás con actitudes negativas o injustas.
La celebración concluyó con una bendición especial, pidiendo que la luz de Cristo ilumine siempre el camino de los creyentes, recordando que todos fueron presentados un día ante Dios en el sacramento del bautismo.
Esta destacada celebración en la parroquia San Vicente de Paúl reafirmó el compromiso de la comunidad cristiana de caminar iluminada por Cristo, fortaleciendo la fe, la unidad y la vida consagrada dentro de la Iglesia.

