Por Orlando Pimentel.-
Santo Domingo Este .– En una jornada cargada de fe, emoción y amor al prójimo, la Parroquia San Vicente de Paúl, encabezada por su párroco, el padre Jocelyn Antoine, volvió a demostrar que el Evangelio se vive también en las calles, a través de gestos sencillos que transforman corazones.
Luego de la misa de las seis y media de la mañana, una celebración profundamente espiritual que se vivió con gran fervor, la comunidad parroquial salió a las calles entonando cantos de aguinaldos, como los caminantes de Emaús, hombres y mujeres unidos por una misma misión: llevar alegría, consuelo, y esperanza.
Con voces llenas de entusiasmo, espíritu cristiano, los feligreses recorrieron el sector para llevar el aguinaldo a las adultas mayores, especialmente a nuestras queridas abuelitas de Casa Betania, quienes recibieron la visita con emoción y gratitud.

La música, la oración, la cercanía humana se convirtieron en un abrazo colectivo que iluminó la mañana. Como muestra de cariño, las residentes de Casa Betania compartieron con la comunidad, té, chocolate, café, galletitas, en un ambiente marcado por la fraternidad, las sonrisas, la presencia viva de Dios.
Más que un recorrido musical, esta iniciativa fue un acto de amor concreto, un testimonio de que la Iglesia sale al encuentro de los más vulnerables y que el mensaje cristiano se fortalece cuando se vive con sencillez, compromiso.

La Parroquia San Vicente de Paúl reafirma así su vocación de servicio, recordando que la verdadera alegría nace cuando se comparte y que la fe, cuando se hace acción, deja huellas imborrables en el corazón de quienes la reciben.

