Por Esmirna Gómez.-
Santo Domingo Este – En un ambiente de recogimiento, fe y profunda esperanza, la parroquia San Vicente de Paúl celebró la noche de este 24 de diciembre la Solemne Eucaristía de Nochebuena, Presidida por el padre Jocelyn Antoine, CM, acompañado por el padre Dumy Delisca, el padre Samuel Renald y el Diácono Manuel Rodríguez, quienes junto a la comunidad dieron realce a esta noche santa.
Durante la celebración, el padre Antoine recordó el anuncio que da sentido a la Navidad: “ en la tierra, paz a los hombres de buena voluntad”, invitando a los fieles a vivir este tiempo como un verdadero encuentro con el misterio del amor de Dios. “Esta es una noche donde el silencio se llena de esperanza y la posibilidad se ilumina con una voz nueva”, expresó en su homilía.
El sacerdote centró su reflexión en el nacimiento de Jesús como signo de un Dios cercano, humilde, que no nace en palacios ni rodeado de comodidades, sino en la sencillez. “No llega imponiéndose, sino entregándose, revelándonos el rostro verdadero de Dios: un Dios tierno, humilde , cercano, que entra en nuestra historia para no dejarnos solos nunca más”, afirmó.

Asimismo, reconoció que muchos llegan a esta celebración con alegría, pero también con cansancio, heridas, preocupaciones o ausencias, subrayó que precisamente en esas fragilidades Dios quiere nacer. “Jesús no viene cuando todo está perfecto, viene cuando más lo necesitamos”, señaló, generando un profundo momento de reflexión entre los presentes.
Al referirse al relato evangélico de los pastores, destacó que Dios continúa confiando su mensaje a los corazones sencillos, dóciles, a quienes saben escuchar, acoger la vida con fe. Invitó a la comunidad a volver a lo esencial, a mirar con fe, escuchar con el corazón , caminar con esperanza.
En el cierre de la homilía, el Sacerdote exhortó a que la Navidad no sea solo un recuerdo bonito, sino un acontecimiento vivo que se refleje en las palabras, decisiones , las acciones diarias, especialmente en el trato a los más débiles, en el consuelo al que sufre y en la solidaridad con quien está solo.

“La Navidad está cada día en la tierra cuando nos amamos unos a otros”, recordó, concluyendo con un llamado a vivir una fe comprometida y activa. La celebración culminó entre cantos y expresiones, agradeciendo a los servidores del Altar, ministros, lectores, al diácono y los sacerdotes que les acompañaron, con aplausos y júbilo, reafirmando la certeza compartida por la comunidad parroquial. Afirmando Dios está con nosotros su amor es más fuerte que cualquier oscuridad.

