Por: Esmirna Gómez.-
La Parroquia San Vicente de Paúl celebró este domingo 7 de diciembre un Retiro de Adviento inolvidable en el majestuoso Santuario de la Divina Misericordia, en Villa González, donde decenas de feligreses se dieron cita movidos por una fe viva y un ardiente deseo de encuentro con Dios.
La jornada inició desde temprano, cuando doce autobuses partieron llenos de feligreses desde la parroquia San Vicente de Paúl, dispuestos a vivir una experiencia espiritual profunda. Cada vehículo se convirtió espontáneamente en una pequeña capilla rodante, donde se dio apertura al Retiro de Adviento 2025 bajo el tema: “María, Madre de la Esperanza, Madre del Salvador”.
El camino estuvo marcado por momentos de oración inicial, el rezo del Santo Rosario, una hermosa reflexión sobre la fortaleza, fidelidad de la Virgen María, modelo por excelencia de espera confiada, entrega total a la voluntad de Dios.

El retiro fue guiado por el párroco P. Jocelyn Antoine, CM, quien acompañó a los presentes con profunda sabiduría pastoral, conduciéndolos por un itinerario de silencio interior, renovación personal y despertar de una fe más consciente, comprometida.
Al llegar al santuario, fueron recibido por el párroco del lugar, luego la predicadora María Teresa Aguasanta y su ministerio abordaron el tema central del retiro, invitando a los participantes a contemplar el Adviento como un camino de preparación, esperanza y conversión.
Posteriormente se celebró la Eucaristía, presidida por el P. Jocelyn Antoine, CM, y concelebrada por el P. Dumy Delisca. CM, quien, en su homilía, exhortó a la asamblea a “sacudirnos el polvo” y limpiar de nuestras vidas todo aquello que obstaculiza una verdadera conversión. Invitó a dejar atrás: El odio, La hipocresía, la falsa espiritualidad, las mentiras, el rencor, falta de caridad, amor etc
Desde las primeras horas de la mañana, se respiraba un ambiente cargado de devoción, contemplación, expectativa espiritual. Cada paso dado hacia el santuario recordaba que el Adviento es un llamado urgente a abrir el corazón al Dios que viene, a la esperanza que renueva la gracia que transforma.
en un clima de recogimiento, oración, y fraternidad. La comunidad vivió un día que fortaleció no solo la vida espiritual individual, sino también la identidad católica que une a la Parroquia San Vicente de Paúl como verdadera familia de fe. Unos encontraron consuelo, otros redescubrieron la esperanza, y todos experimentaron la ternura del Señor que prepara nuestros corazones para Su venida.
El Santuario de la Divina Misericordia se convirtió en un verdadero oasis espiritual, donde cada mirada al Cristo Misericordioso recordaba que la fe sigue viva, firme, luminosa en el corazón de los feligreses.
Lo vivido este domingo es un testimonio de que la comunidad continúa avanzando unida, guiada por la luz de Cristo, acompañada por el pastoreo cercano del P. Jocelyn Antoine, CM.

